Nuestra pequeña porción de realidad.

Por Lorenzo Hernández • 16 nov, 2010 • Sección: Hablar de Ciencia

4 anim 0 Nuestra pequeña porción de realidad.

En muchas ocasiones os habréis parado a reflexionar, como todo hijo de vecino, sobre cual es la realidad que vemos, qué cantidad de la misma percibimos y cómo nuestros conocimientos alteran la propia realidad. Si tanto los colores y el sonido (como explica el efecto Doppler), el tiempo y el espacio son relativos (como predice la relatividad) y un sitema cambia con tan sólo observarlo (como enuncia la física cuántica) ¿cómo es la realidad realmente? ¿Podemos conocerla?

El efecto Doppler (vídeo explicativo), aunque no seamos físicos, lo tenemos asimilado perfectamente y tan sólo con escuchar el sonido de un coche en movimiento sabemos si se aleja o se acerca (al familiar yi-yiummm), ya que cuando se aleja la frecuencia disminuye y lo escuchamos en un tono más grave y cuando se acerca aumenta la frecuencia y el tono es más agudo. Pero ¿de que modo cambia al efecto Doppler nuestra percepción de la realidad?  El efecto Doppler nos enseña que el sonido y la luz son relativos, depende de nuestro movimiento respecto a la fuente emisora. Es decir, que una sinfonía de Mozart no suena igual si la escucho en reposo o si me estoy moviendo a una velocidad respecto a ella. De igual modo, los colores cambian cuando me muevo a una velocidad determinada respecto  la fuente emisora. Por ejemplo, si fuéramos a una velocidad aproximadamente a la quinta parte de la velocidad de la luz, un semáforo que estuviera en rojo lo veríamos en verde. Y si un tren fuera a 100km/h hacia nosotros y tocara con una campana la nota Fa oiríamos la nota como si fuera un Si, y lo oiríamos como un Do si el tren se alejara de nosotros a la misma velocidad.

Además de estas limitaciones que nos describe la física nuestra pequeña percepción de la realidad depende de varios factores más:

1. Los sentidos es nuestra primera frontera.

Sin los sentidos nuestro cerebro no podría construir ninguna representación del mundo. Así, dependiendo de los receptores que posea cada ser vivo, su realidad, tú realidad, variará. Por ejemplo, nuestra realidad de poder experimentar las tres dimensiones espaciales se debe a que tenemos dos ojos y podemos formar una imagen en tres dimensiones superponiendo la imagen ligeramente distinta de cada ojo (esta es la técnica que usan en el cine 3D).

2. Superada la primera frontera, y quedándonos tan sólo con lo que vemos, aún la realidad tiene que superar más filtros. Aunque pensemos que lo que vemos es real, nuestro sistema perceptivo selecciona lo que percibe y elabora nuestra “realidad”: así, la luz se curva formando espejismos o agrupamos entre sí figuras semejantes. Las ilusiones ópticas es una buena prueba de ello. Si nos centramos en el color, este depende de tres factores: la fuente de luz, las propiedades físicas de la superficie de los objetos y un observador con los mecanismos fisiológicos necesarios. El entorno también interviene. Así, un color o una forma nos parecerá de una manera u otra dependiendo de su entorno.

3. Los prejuicios sea quizá la que produzca los mayores conflictos a la hora de describir la realidad, lo que ocurre a nuestro alrededor, en nuestra vida cotidiana. Al igual que nuestros sentidos procesan y dan significado a nuestras sensaciones, nuestra cultura y nuestra experiencia filtran la realidad. Las ideas preconcebidas nublan a veces nuestra visión y, antes de darnos cuenta, ya nos hemos formado una opinión.

4. El conocimiento científico. Cómo no, el conocimiento que uno tenga de cómo es el mundo influirá en la forma en que lo ve. Si hubieras nacido hace miles de años creerías vivir en un mundo plano donde el cielo y la tierra estaban separados por la línea del horizonte. El conocimiento científico nos ha permitido conocer mejor el mundo que nos rodea y cambiar nuestra propia realidad y, como el conocimiento científico evoluciona, nuestra realidad también lo hace.

Algunos definen la realidad como un acuerdo. Aquello que acordamos como real es real. Este acuerdo de la realidad puede cambiar, de hecho ha cambiado a lo largo del tiempo. Así pues, ¿sigues creyendo que tu realidad es la única y la mejor? ¿No es probable que estés equivocado en algunas cosas que piensas? ¿Merece la pena hacer guerras por defender una realidad que no sabes si es la correcta y que variará en el futuro?

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