Medicina, educación y cáncer. Entrevista a Nicolás Olea y Mercedes Villalobos.

Por Lorenzo Hernández • 9 dic, 2010 • Sección: Divulgación Científica, Enseñanza

mercedes villalobos 2 Medicina, educación y cáncer. Entrevista a Nicolás Olea y Mercedes Villalobos.

nicolas olea1 Medicina, educación y cáncer. Entrevista a Nicolás Olea y Mercedes Villalobos.

Nicolás Olea (N.O.) es catedrático de radiología y medicina física en la Universidad de Granada. Tiene casi 30 años de experiencia docente y su línea de investigación predominante es la influencia de los agentes ambientales en la salud (de forma amplia) y búsqueda de marcadores tempranos. Es uno de los puntales en medicina ambiental y está inmerso en una gran cantidad de proyectos de investigación nacionales e internacionales.

Mercedes Villalobos (M.V.) es Dra titular del Departamento de Radiología y Medicina Física de la Universidad de Granada. Su trabajo se centra en el estudio de la oncológica básica y es coordinadora de un proyecto de innovación docente de divulgación del código europeo contra el cáncer, así como de un aula virtual para la enseñanza interactiva de la radiología en todos sus aspectos.

Los dos han tenido la amabilidad de responderme a las siguientes preguntas sobre educación, medicina y cáncer.

1. Si tuviera que elegir entre investigación y docencia, ¿qué elegiría?

N.O: No creo que sea necesario elegir. Probablemente, en algunas circunstancias durante tu carrera profesional, la dedicación no sea la misma a una y otra actividad. En realidad una investigación sin comunicación de tus resultados no tiene sentido, es muy atractivo enseñar a alumnos motivados, becarios e investigadores o médicos la sistemática de la investigación y discutir con ellos los últimos artículos científicos. En realidad es docencia a otro nivel. De hecho yo coordino el máster de Radiología dónde enseñamos a hacer investigación clínica desde los mismos centros hospitalarios desde puntos de vista pluridisciplinarios. Los alumnos del máster provienen de campos profesionales muy diversos que abarcan desde enfermería o fisioterapia pasando por médicos en formación de distintas especialidades (MIR), químicos, físicos, ciencias ambientales, farmacia…

Te aseguro que lo que aprendo en esas clases termina repercutiendo en mi docencia de grado. Al final, de uno u otro modo, la investigación forma parte de la Universidad y hay que trasmitirla a los alumnos y motivarlos a que la realicen desde los primeros cursos. No puedo entender que la Universidad sea solamente un centro de trasmisión de conocimientos es más, no creo que la sociedad pueda permitirse el lujo de formar a universitarios que no investiguen.

2. Uno de los problemas de la docencia universitaria es que no está remunerada, por lo que no se valora económicamente la habilidad o el interés docente de los investigadores. ¿Cree que es necesario, si la economía lo permitiese, que hubiera personas dedicadas a enseñar y otras a investigar o, por el contrario, piensa que son los mismos investigadores los que tienen que hacerlo?

N.O: Depende del ámbito en el que te desenvuelvas. En Medicina, considero que los hospitales deben contratar a investigadores de prestigio con equipos multidisciplinares para que, como decía antes, se pueda investigar desde los mismos centros hospitalarios. Con pacientes y para pacientes. De la misma forma, la Universidad debería poder contratar a profesionales destacados para que sus alumnos aprendieran algunos temas concretos sin necesidad de contar con él a tiempo completo. Compaginar clínica, investigación y docencia sin incentivos económicos como ocurre ahora, te aseguro que lo hacen muy pocos y porque probablemente la administración se aproveche de la necesaria vocación de esta tarea. La coordinación y acuerdo entre instituciones es a mi juicio imprescindible.

3. ¿Piensa que se debería incentivar a los profesores universitarios para que aprendieran técnicas didácticas para enseñar de manera más eficiente la medicina?

N.O: Probablemente sí pero, en la mayoría de los casos no se trata de conocer las técnicas sino más bien de poder aplicarlas. En los últimos cursos de Medicina considero imprescindible la incorporación de los alumnos a los hospitales. El problema es que aplicar técnicas didácticas con un sistema sanitario desbordado dificulta la enseñanza reglada y, aprender con una medicina simulada (maniquíes, actores…) como se está haciendo en algunas facultades no creo que sea el procedimiento más adecuado para el fututo profesional.

4. ¿Llegan los alumnos a la universidad con poca base científica? ¿Nota alguna diferencia, para bien o para mal, entre el alumnado de hoy y el de hace algunos años?

N.O: A las Facultades de Medicina llegan los mejores alumnos del bachillerato. Se han ido preparando de forma concienzuda y han trabajado duro para alcanzar una nota media increíblemente alta. ¿Cómo podríamos poner pegas a lo más escogido de cada promoción? La formación es más que adecuada. De hecho, los textos que estudian y los conocimientos que se les exigen superan en todos los casos los mínimos esperados. Ninguna objeción, quizás tan sólo lamentar la pérdida de elecciones vocacionales. Sabemos de buenos estudiantes, con una buena vocación sanitaria, que nunca serán médicos por culpa de sus notas insuficientes. Y al contrario, sabemos de buenos estudiantes que se incorporan a los estudios de medicina están guiados más por sus buenas notas en el bachillerato que por su interés en esta práctica. Así pues, aunque el sistema proporcione muy buenos estudiantes, con excelentes conocimientos y hábito de estudio, no siempre son los más vocacionalmente guiados. Y, recuerda, en esto va la mitad de la profesión.

M.V: Creo que el Profesor Olea lo ha expresado perfectamente. Yo casi voy un poco más allá. Yo en mis clases hago preguntas generales para invitar a la reflexión de los alumnos y a que procuren integrar los conocimientos adquiridos en distintas asignaturas. Pues bien, es sorprendente los argumentos que dan y cómo los expresan. Definitivamente, científicamente suelen estar mejor preparados.

5. En muchas ocasiones escuchamos alguna noticia en los medios de comunicación que nos transmite la sensación de que se está avanzando bastante en la lucha contra el cáncer. ¿Realmente es así o se distorsiona demasiado la noticia?

N.O: Los medios de comunicación obedecen a intereses particulares. Los que proporcionan información a esos medios, también. Por esa razón en muchas ocasiones se informa al público de forma entusiasta sobre avances técnicos y éxitos en la investigación médica que responde más a una justificación de las inversiones realizadas y a los intereses creados que a la realidad en la práctica médica. Es realmente decepcionante atender cada lunes en la consulta a enfermos y familiares que reclaman el tratamiento y la aplicación de un avance terapéutico que tan entusiastamente le han ofrecido en la TV.

La realidad es distinta. Muchos de esos “grandes pasos” tiene una proyección muy lejana en la aplicación médica, por lo que no pueden ofrecerse como una alternativa inmediata. ¿Cuál es la alternativa? Quizás actuar muchos más en prevención y educación. Rara vez se habla en los medios de prevención, y cuando se hace, las críticas llueven por todas partes. Toma como ejemplo la polémica de la Ley del tabaco. Las opiniones en contra de las restricciones están en la mayor parte de los reportajes. La aplicación de las restricciones a una de las fuentes más importantes de exposición a compuestos tóxicos es discutida con todo tipo de argumentos económicos sin tener en cuenta la valentía y el coraje político que hay que tener para poner esta ley en pie. ¿Qué ocurrirá para re-educar a la sociedad, y a sus representante, en la prevención de riesgoss menos evidentes?.

6. Muchas personas tienen miedo a vivir bajo campos electromagnéticos o radiaciones de microondas, en general por ignorancia, y, en cambio, no tienen ningún reparo en hacerse tantas radiografías de RX como sea necesario, siendo esta radiación mucho más energética que las anteriores. Aunque ningún estudio científico relaciona las antenas de telefonía con el cáncer. ¿Viviría usted cerca de una antena? ¿Debe tener la gente respeto a ese tipo de radiación?

M.V: La percepción del riesgo ante agentes potencialmente peligrosos para la salud depende de muchos factores. Es curioso como algunas madres acuden con sus hijos de la mano fumando a preguntarte si  la antena de telefonía da cáncer. Los estudios epidemiológicos que se están llevando a cabo no son concluyentes pero no son necesarias grandes catástrofes para moderar una actividad que tiene un beneficio incuestionable sobre la sociedad. Sin duda hay que aplicar el principio de precaución con los campos electromagnéticos y empezar limitando el uso de los móviles a la población infantil.

Contestando a la pregunta, estoy completamente segura de que vivo en un radio de acción de una antena de telefonía móvil, preferiría tenerla perpendicular a mi edificio. Hay otros riesgos biológicos y ambientales que sí me preocupan y mucho. Los xenoestrógenos presentes en el ambiente, los alimentos, la contaminación química, el tabaco, es realmente alarmante y como decía al principio, la sociedad no los percibe como de alto riesgo.

7. El sistema de becas de España no protege al investigador novel y es usual que después del periodo de beca “le den la patada” al becario, frustrando su futuro laboral.  ¿Qué se debería cambiar? ¿Trabajan motivados los becarios, sabiendo que su futuro laboral está en el aire?

N.O: Uno de los mayores problemas del sistema son los altibajos en la promoción del personal. En momentos de mayor bonanza económica las becas y contratos son más abundantes y la incorporación de nuevos investigadores a las plantillas de los grupos es cualitativa y cuantitativamente interesante. Pero llegan las etapas de austeridad económica y la ciencia parece estar en el lado más débil, por lo que se recortan ayudas y oportunidades de contratación. Esto es malo para los que quieren comenzar una carrera, pero lo es más para aquellos que se embarcaron un día en ciencia. La situación puede hacerse agobiante y muy delicada. Los años han pasado, tus compromisos ya no son tan sólo individuales, hay personas dependiendo de ti…. y no ves la manera de reengancharte en un proyecto o en un equipo que te de cierta seguridad. Creo que la administración y la sociedad debería ser más sensible con esta situación. Debería valorarse más pausadamente la inversión que se ha hecho en formación –tiempo y dinero- a la hora de decidir donde aplicar los recortes presupuestarios. Formar a un investigador, promocionar su evolución de junior a senior, hacerlo competitivo en el mundo de la ciencia es una tarea ardua y costosa. Nuestra sociedad no puede renunciar a esta inversión. Es tirar el dinero de la forma más estúpida.

8. ¿Tiene algún referente científico, en el campo de la medicina o en la ciencia en general?

M.V: Tengo muchos. Algunos más cercanos y otros a los que me he acercado a través del conocimiento de su biografía. Voy a hablarte de los más cercanos porque he tenido la suerte de entrar en un equipo no sólo de científicos sino de intelectuales entusiastas y trabajadores que me han aportado muchísimo y a los que admiro profundamente. Por ponerte sólo un ejemplo, he tenido ocasión de conocer a Carlos Sonnenschein en Tufs University (Boston) cuya filosofía científica me entusiasma. En general tengo que decir que me gustan los que van contracorriente y, si son mujeres, me rindo ante ellas.

N.O: Tengo muchos. Con frecuencia recurro a un articulito que leí de D. Santiago Ramón y Cajal que se refería al gigante Anteo y servía para recordarnos que hay que en ciencia clínica hay que tener los pies bien pegados a la tierra y no separarse de la cabecera del enfermo. Vale la pena que entres en Internet y busques la historia de Anteo y cómo Hércules ganó el combate singular.

9. Mercedes, usted usa las nuevas tecnología como herramienta didáctica, ¿qué tal la experiencia? ¿Cree que la tecnología adecuadamente utilizada puede mejorar la enseñanza de la medicina?

M.V: Pensar lo contrario es ser analfabeta. He tenido ocasión de utilizar las llamadas nuevas tecnologías (ya no son tan nuevas aunque van apareciendo otras continuamente) desde antes de que se generalizaran. Puedo decir que hemos sido pioneros en aplicarlas a la docencia universitaria aunque sigue habiendo muchas reticencias por parte del profesorado y, aunque en menor medida, por parte del alumnado.

Ya en el año 1995 disponíamos de página web en el Departamento que manteníamos nosotros y actualmente contamos con un aula virtual que cubre la docencia no presencial de todas las materias en las que el Departamento imparte docencia incluyendo por supuesto el máster.

Contamos con un servidor propio y una plataforma a la que acceden cerca de 1000 alumnos anualmente. Hay foros científicos, enlaces y artículos de interés que el alumnado debe comentar o contrastar para disponer de otros puntos de vista de un mismo problema; comentarios de imágenes radiológicas, casos clínicos para aprender a argumentar y discutir aportando datos. Estamos creando una wiki entre los alumnos de ambientales, nutrición y medicina para enseñar a divulgar el Código europeo contra el cáncer. Participamos en el proyecto re-evalua, tutorías virtuales y un sin fin de actividades virtuales que ayudan al autoaprendizaje dirigido. En definitiva pretendemos que sea solo un aula virtual-presencial que no esté limitada al tiempo que dura la clase presencial ni a su espacio. Ya todos disponemos de ordenadores y conexiones de alta velocidad que permite tantas aplicaciones como ideas vayamos generando. El problema es el de siempre, demasiado tiempo invertido y poco reconocimiento por parte de la administración.

La experiencia es muy satisfactoria aunque tengo que decir que ha sido complicado incorporar a los profesores. En cuanto a los alumnos, también han ido entendiendo sus ventajas muy lentamente pero actualmente están bastante implicados y considero que contribuye sin duda a la mejora del aprendizaje.

10. Sabemos que por mucho que avance la medicina siempre hablaremos de probabilidades de curación, ya que se trata de una ciencia inexacta que depende del complejo funcionamiento del cuerpo humano. Al igual que el profesorado, muchos médicos son acosados por los pacientes exigiendo una cura. ¿Cree que las series como House incitan a la gente a pensar que todo es curable y transmiten una imagen distorsionada de la medicina?

N.O: No he seguido House con frecuencia, pero creo que algunos morían, ¿verdad? Lo que falta en la comunicación médico paciente es vocación. Esa vocación que hablábamos al paciente y que permite transformar un chico listo y profesionalmente preparado en un médico de cabecera. Alguien que te conoce y quiere lo mejor para ti. Tengo la experiencia de un compañero, médico, diagnosticado y tratado de cáncer que vagó desesperado entre compañeros eminentes, sabios y con un perfecto conocimiento técnico hasta que encontró a un antiguo compañero, que adivinó su angustia, que le miró a los ojos y le dijo “déjate en mis manos, haré lo mejor para ti”. Eso es lo que todos, cuando estamos enfermos hemos buscado. Alguien que va a actuar en representación nuestra frente a la máquina deshumanizada pero técnicamente envidiable del aparato diagnóstico-curativo más moderno. Alguien que me guíe y me explique. Alguien que asuma mis miedos y mis desesperanzas. Alguien que decida en los momentos sensibles por mi mismo. Eso es ejercer medicina. El resto es ser un buen técnico.

M.V: Probablemente lleves razón. Pero aunque la medicina es una ciencia, no todos los individuos responden de la misma forma ante la enfermedad ni ante los agentes patógenos. Tampoco lo sabemos todo del paciente que tenemos delante, estilo de vida, influencias o apoyos socioeconómicos determinantes de la enfermedad, posibilidades de seguir el tratamiento extrahospitalario…Puede que podamos hacer un diagnóstico acertado sin que el paciente finalmente se trate adecuadamente.

Lo que sí ha cambiado, en mi opinión para bien, es que el individuo empiece a ser responsable de su propia salud. Eso tiene inconvenientes pues la realidad social sigue siendo otra muy distinta a la que nos quieren hacer ver. La miseria y la desatención en la que vive gran parte de la población hace que muchas veces no se cumplan los mínimos sanitarios deseables. Definitivamente, House no es factible ni deseable.

Muchas gracias a los dos por emplear vuestro valioso tiempo en contestar a estar preguntas. Un abrazo.

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