¿Quieres innovar? Quizá necesites un día libre. (La incubadora).

Por Lorenzo Hernández • 23 jul, 2011 • Sección: Hablar de Ciencia

H4200170 Stephane Tarnier, French obstetrician SPL ¿Quieres innovar? Quizá necesites un día libre. (La incubadora).

En muchas ocasiones pensamos que para innovar hay que sumergirse y encerrarse horas y horas en un proyecto para que surja una idea. Pero la innovación puede venir de fuera, de hecho, si no me equivoco  Microsoft  ayuda a incubar los proyectos paralelos que sus empleados elaboran en sus días y horas libres. (no sé si aún sigue este proyecto).

Un caso en el que la innovación vino de fuera es el de la invención de la incubadora que, aunque no está muy considerado, es uno de los avances médicos más importantes de la historia. (ver historia de la incubadora pdf)

Un día cualquiera de finales de la década de 1870, un ginecólogo francés llamado Stéphane Tarnier se tomó un día libre y, en vez de acudir a su trabajo en la Maternité de París, el hospital para mujeres pobres de la capital, se fue al zoo. Paseó ante los elefantes y reptiles, y por las zonas verdes del zoo, dentro del Jardín des Plantes. Allí encontró con una exposición de incubadoras para pollos y, al ver que los pollitos recién nacidos intentando andar, en un ambiente cálido de la incubadora, tuvo una asociación de ideas. Poco después, contrató a Odile Martin, la criadora de pollos del zoo, para que el construyera un aparato que pudiera hacerles un servicio similar a los recién nacidos humanos.

Tarnier sabía que la regulación de temperatura era un aspecto crucial para que los niños no murieran. Tarnier demostró con un estudio que mientras el 66% de los nacidos con poco peso morían a las pocas semanas de nacer, solo corría esa misma suerte el 38% de los que pasaban un tiempo en la caja de incubar de Tarnier.

La incubadora de Tarnier no fue el primer aparato que se empleó para mantener el calor corporal de los recién nacido pero el análisis estadístico que hizo supuso un empujón definitivo para el proceso de incubar a los bebés recién nacidos.

Como los usuarios de la incubadora acaban de nacer, el beneficio que representa para la salud pública, si se miden simplemente los años de vida extra que añade, la pone en la cabeza de los avances médicos del siglo XX. La radioterapia, o el doble by-pass, pueden darle al paciente diez o veinte años más, pero la incubadora le regala una vida entera.

A finales de la Segunda Guerra Mundial, gracias a las incubadoras modernas, que incorporaban terapia de oxigenación y otros avances, la tasa de mortalidad infantil declinó abruptamente entre 1950 y 1988: un 75% menos.

Para innovar en nuestro campo también tenemos que estar atentos a lo que ocurre alrededor, quizá una idea o concepto ajeno pueda ser extrapolado y aplicado a nuestra disciplina produciendo una forma nueva de trabajar o una nueva aplicación.

Ahora que en verano tenemos más días libres, quizá no sea bueno dejar el cerebro en punto muerto y tener la mente despierta para cualquier buena idea que pueda surgir.

Fuente consultada: Las buenas ideas. Una historia natural de la innovación. Steven Johnson.

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Un comentario »

  1. Se me olvidó comentarlo, Google da un día libre a la semana a sus ingenieros para que trabajen en lo que deseen.

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