La pelota superelástica.

Por Lorenzo Hernández • 26 nov, 2008 • Sección: Apuestas de bar

Hace tiempo que no publico una apuesta de bar. La siguiente apuesta es algo más elaborada y quizá no se pueda hacer concretamente en un bar. Pero sí en casa o en instituto. Dicha apuesta está recogida del artículo “un divertido juego con una pelota superlástica o cómo las leyes de la física ayudan a engañar al público” de Rafael García Molina. Apuesta que también, por supuesto, se puede usar en el aula para hablar sobre la fuerza de fricción y las leyes de conservación que intervienen en los choques elásticos. (No he podido introducir las imágenes que aclaran bastante el experimento. En le ertículo de origen las podéis encontrar).

Los materiales necesarios para desarrollar la actividad son los siguientes:

  • Una tabla de madera (aproximadamente 1 cm x 20 cm x 40 cm).
  • Una pelota de las que botan mucho (“superpelota”).
  • Una mesa de madera (u otro material que no resbale y que permita un buen bote de la pelota).
  • Cuatro soportes –iguales sobre los que apoyar la tabla de madera (por ejemplo, botes de refresco, botellas, vasos…).
  • Un plato (o cualquier otro recipiente) para contener un poco de agua.

Para realizarla con éxito el recipiente que permite humedecernos la mano con agua no debe de estar a la vista del público, o ha de disimularse entre otros objetos.

La pelota, previamente humedecida, pasa por debajo de la tabla, botando en la mesa y en la tabla, tal como se ha propuesto al comenzar el juego. Cuando la pelota está seca, adquiere “efecto” al incidir en la mesa, lo que provoca que retroceda cuando choca contra el techo de la tabla de madera. Cuando una pelota incide sobre una mesa actúa una fuerza de fricción entre las superficies de ambos cuerpos. Esto provoca que tras el choque la pelota gire alrededor de su eje (lo que comúnmente se denomina “efecto”), lo cual tiene importantes consecuencias para un juego (¡con trampa!) que nos hará pasar un buen rato. Proponemos al público que lance la pelota botando primero sobre la mesa y luego en el techo de la tabla de madera, de tal manera que pase entre la mesa y la tabla. Para demostrar lo que proponemos, lanzamos nosotros la pelota (tras mojar la mano disimuladamente) y ésta pasa por debajo de la tabla, botando como se ha propuesto. Seguidamente se solicita alguna persona voluntaria para que haga lo mismo que nosotros y se le ofrece la pelota (que habremos secado disimuladamente, mientras hablamos, con la mano que no hemos empleado en nuestro lanzamiento). Cuando la persona voluntaria lance la pelota, observará con asombro que ésta retrocede sobre su camino.

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Un comentario »

  1. Muy buen articulo! y ya que hablamos de pelotas, ¿qué pasa si cogemos una pelota de goma, y la presionamos y relajamos sucesivamente durante un largo periodo de tiempo? Se calienta por “fricción interna”, es decir, transformamos la energia que utilizamos en comprimir la pelota, en calor. Esto que puede parecer una tontería, es el motor de muchas cosas, por ejemplo parte del calentamiento interno del planeta Tierra, ya que éste, sufre deformaciones denominadas “mareas” por el efecto que la fuerza de gravedad de la Luna y el Sol provocan sobre nuestro planeta, al igual que nosotros con una pelota de goma al comprimirla y relajarla. Y si observamos el satélite más activo del sistema solar, Ío, el vulcanismo existente en dicho satélite es generado por la fuerza mareal que provocan sus satélites vecinos (Europa y Ganímedes) junto con Júpiter, que generan una deformación en Io, que se transforma a su vez en calor…

    Un saludo.

    Alberto.

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