La verdad absoluta.

Por Lorenzo Hernández • 16 mar, 2009 • Sección: Hablar de Ciencia

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Se suele pensar que lo que dice la ciencia es la verdad absoluta.  “Científicamente probado” dicen los anuncios para convencer al espectador de que el producto en cien por cien seguro y de alta calidad. Pero no debemos olvidar que la matemática, que es la ciencia en la que se apoyan las ciencias experimentales, se basa en axiomas.

Un axioma, en epistemología, es una “verdad evidente” que no requiere demostración, pues se justifica a sí misma, y sobre la cual se construye el resto de conocimientos por medio de la deducción. En matemáticas, un axioma no es necesariamente una verdad evidente, sino una expresión lógica utilizada en una deducción para llegar a una conclusión. La lógica del axioma es partir de una premisa calificada verdadera por sí misma (el axioma) e inferir sobre esta otras proposiciones por medio del método deductivo, obteniendo conclusiones coherentes con el axioma. Los axiomas han de cumplir sólo un requisito: de ellos, y sólo de ellos, han de deducirse todas las demás proposiciones de la teoría dada.

Los axiomas más conocidos en geometría son los de Euclides. En Los Elementos de Euclides se establecen cinco axiomas para la geometría; esos axiomas son los siguientes:

1. Dados dos puntos, se puede trazar una recta que los une.

2. Cualquier segmento puede ser prolongado de forma continua en una recta ilimitada en la misma dirección.

3. Se puede trazar una circunferencia que tenga su centro en cualquier punto y con cualquier radio.

4. Todos los ángulos rectos son iguales.

5. Si una recta, al cortar a otras dos, forma los ángulos internos de un mismo lado menores que dos rectos, esas dos rectas prolongadas indefinidamente se cortan del lado en el que están los ángulos menores que dos rectos (este axioma es conocido con el nombre de axioma de las paralelas y fue enunciado más tarde también de la siguiente manera: por un punto exterior a una recta se puede trazar una única paralela).

Durante dos mil años, el sistema de axiomas de Euclides pasó por intangible. Nadie juzgó nunca necesario añadir otro axioma, ni nadie fue capaz de eliminar ninguno, o de modificarlo sustancialmente. Los postulados de Euclides resultan tan comunes, tan obvios, tan de inmediata aceptación intuitiva, tan imposibles de rebatir, que parecen representar la verdad absoluta. Pero ¿de veras la representan?

En realidad, los axiomas no son ejemplo de verdad absoluta y es muy probable que no exista realmente la llamada verdad absoluta. Los axiomas de Euclides no son axiomas porque aparezcan como verdad absoluta, brotada de cierta luz interior, sino sólo porque parecen ser ciertos en el contexto del mundo real. Es posible partir de cualquier serie de axiomas, con tal que no haya contradicción entre ellos, y deducir un sistema de teoremas, consistentes con esos axiomas y entre sí, aunque no sean consistentes con el mundo real. Por lo tanto, lo que nos interesa no es saber si una cosa es verdad absoluta o no, sino si nos es útil. Kurt Gödel demostró a mediados del siglo XX que los sistemas axiomáticos de cierta complejidad, por definidos y consistentes que sean, poseen serias limitaciones. En todo sistema de una cierta complejidad, siempre habrá una proposición P que sea verdadera, pero no demostrable. Aunque un sistema de axiomas sea tan extravagante que no resulte útil en ningún sentido práctico concebible, no obstante nada podemos decir de “su verdad”.

Mucho más tarde de los axiomas de Euclides se demostró que la geometría euclediana, lejos de ser la verdad absoluta y eterna como se supuso durante dos mil años, es sólo la geometría sumamente restringida y abstracta del plano; y sólo proporciona una aproximación a geometrías tan importantes como la del Universo y la de nuestra superficie terrestre. Así, en 1916 Einstein construyó la teoría general de la relatividad y halló que, para explicar los efectos de la gravitación, tenía que admitir un Universo en el cual la luz-y todo lo demás- seguía geodésicas no euclidianas.

La verdad científica, como la social, la moral, la religiosa o la filosófica cambian con el tiempo. Así, la pregunta que nos debemos hacer no es si el conocimiento científico es verdad o no, sino si es útil, no para nuestra necesidad personal (medicina, tecnología, comnicaciones, transporte, etc) sino para calmar el ansia del ser humano por comprender lo que nos rodea.

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6 comentarios »

  1. en lo particular me gusta muchísimo la ciencia y me parece muy interesante que la gente se preocupe por saber más acerca de este tema

  2. yo creo que jamas se podrá conocer la verdad absoluta
    simplemente al ser absoluta abarca todos los pensamientos e ideas que brotan de millones de personas a el mismo tiempo de vida que tenemos nosotros, jamas se conoce ni el cascaron de una persona.

  3. jaja era facdefacs@gmail.com

  4. muy buena informacion muchas gracias me sirvio mucho sigan así :)

  5. [...] proscribiendo la disensión, cuando si algo nos ha enseñado la ciencia es que las verdades jamás lo son. La verdad siempre es limitada, parcial o tiene fecha de caducidad, justo ésa en la que se produce [...]

  6. Me ha parecido realmente interesantes los datos aportados en este post, siempre es un placer aprender de la historia y de los cimientos que soportan la construcción del conocimiento.
    Me ha llamado mucho la atención la idea mostrada en el último párrafo.
    Cuando antepones la utilidad a buscar la verdadera verdad traicionas, de algún modo, a la misma verdad . Es una manera indirecta de taparse los ojos y evitar el problema, que va a seguir estando ahí, comiéndolos la cabeza. Ser útil es conformarse, es intentar mejorar nuestra pequeña burbuja llamada existencia (si es que existimos de verdad…)

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