El paraíso debe ser aburrido.

Por Lorenzo Hernández • 13 oct, 2009 • Sección: Hablar de Ciencia

en el paraiso El paraíso debe ser aburrido.

¿Qué es más importante para la vida: la estructura o el proceso?

Esto es lo que reflexiona el Dr. Harold Morowitz en uno de sus ensayos de su libro El filantrópico doctor Guillotin que hace tiempo leí y que ahora retomo.

Contaba que hicieron un experimento que consistía en hacer eclosionar huevos de Armentia en trozos de papel de filtro empapados en salmuera. Contaban el número total de huevos y el número de los que eclosionaban. La razón entre ambas cifras (la tasa de eclosión) superaba el 50 por ciento. Ponían huevos desecados en tubos capilares y los sellaban. Un grupo de tubos se mantenía a temperatura ambiente y un segundo grupo se congelaba a 2 grados por encima del cero absoluto. Al cabo de seis días se descongelaba este segundo grupo. La tasa de eclosión de ambos grupos volvía a superar el 50 por ciento.

A 2K (-271ºC) todo movimiento molecular ha cesado. La posibilidad de cualquier enlace químico en su primer estado vibracional superior es ínfima. Cualquier estructura mantenida a esta temperatura permanecerá inmutable para siempre. Si se trata de un huevo de Armentia también retendrá su estructura para siempre si se mantiene a 2K; es inmutable e inmortal. Una vez descongelado y colocado en salmuera, eclosionará. No parece que haya otra interpretación posible de los datos experimentales. Este tipo de análisis plantea dos cuestiones: qué sentido tiene sobrevivir cerca del cero absoluto y cuáles son las implicaciones de este resultado para la supervivencia humana a largo plazo. La segunda es fácil de responder. No sabemos cómo congelar un ser humano y luego hacerlo revivir, debido a la muerte celular por culpa de los cristales de hielo. No obstante, podemos almacenar células mamíferas suspendiéndolas en soluciones de glicerol y dimetil sulfóxido y congelándolas muy deprisa, lo que inhibe la formación de cristales de hielo. Los espermatozoides de toro y otras células mamíferas se almacenan de manera rutinaria a la temperatura de nitrógeno líquido. No parece haber razón por la que estas células no puedan mantenerse a 2K, temperatura a la que sobrevivirían siempre. De este modo, podríamos disponer de esperma de toro inmortal, aunque los toros inmortales son un problema tecnológico y quizá más fundamental que por ahora está fuera de nuestro alcance.

¿Se resolverán estos problemas para los seres humanos, cosa que haría posible la inmortalidad? No hay modo de saberlo pero, dados los experimentos realizados, no parece que viole ninguna ley de la naturaleza molecular.

Hay que decir que la vida a 2K es aburrida en extremo. No pasa nada y, cuando digo nada, es nada. Ésta sería la contrapartida. Cuanto más vive uno, menos cosas pasan (nada que ver, pues, con el paraíso).

Volvamos ahora al sentido de la supervivencia de la vida eucariota compleja en las cercanías del cero absoluto. Implica que lo que llamamos vida requiere continuidad de estructura pero no de proceso, lo que no deja de ser sorprendente, porque tendemos a pensar en la vida como una curiosa combinación de estructura y proceso o, como se dice más convencionalmente en biología, de estructura y función. Estos experimentos criogénicos implican que, al nivel celular e incluso a cierto nivel pluricelular, la estructura, una vez desentumecida mediante energía térmica aleatoria y agua, saldrá adelante y llevará a cabo todas las funciones necesarias. La información esencial de la vida es estructural y, si se preserva la estructura, reanudará la función cuando las condiciones lo permitan.

¿Cuáles son los animales adultos más complejos que parecen ser por ahora los mejores candidatos a la inmortalidad criogénica? Algunas especies de rotíferos, nemátodos y tardígrados sobreviven a la temperatura del nitrógeno líquido y es muy probable que también a 2K. Estos animales han elaborado sistemas nerviosos de varios cientos de células, además de otros órganos con funciones fisiológicas específicas. Miden menos de un milímetro de largo, y el tamaño pequeño parece ser un requisito previo para la supervivencia a baja temperatura. Las blástulas humanas también guardan a la temperatura de nitrógeno líquido, lo que implica una forma de inmortalidad humana, al menos en un sentido genético.

Una vez más, estos experimentos simples suscitan la reflexión sobre quiénes y qué somos.

pixel El paraíso debe ser aburrido.

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2 comentarios »

  1. Buena frase, cuanto más nos acercamos a cero kelvin, más aburrido es nuestro entorno.

  2. [...] de Peter Atkins y como hace poco escribí un post relacionado con el cero absoluto (”el paraíso debe ser aburrido“), no está de más recordar lo que a continuación [...]

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