Revolucionarios y conservadores en la ciencia.

Por Lorenzo Hernández • 15 nov, 2009 • Sección: Hablar de Ciencia

dyson 03 Revolucionarios y conservadores en la ciencia.

Igual que en política hablamos de progresistas y conservadores, que son términos ideológicos generalistas, en ciencia también ocurre que existen científicos revolucionarios que desafían lo establecido, o conservadores que prefieren apoyarse en esas teorías demostradas y más asentadas.

Freeman Dyson reflexiona sobre esta cuestión en el capítulo “El mundo pendiente de una cuerda” de su libro El científico rebelde. En general, como ocurre en todos los ámbitos de la vida, los revolucionarios suelen ser los más jóvenes mientras que los conservadores suelen ser los de mayor edad. Curiosamente siempre ocurrirá que esos revolucionarios jóvenes se convertirán en conservadores (no me refiero política o ideológicamente) cuando se hagan mayores. Cuanto más mayores no hacemos más repetimos la frase “estos jóvenes de hoy…”

Esto mismo ocurrió cuando se produjo la revolución cuántica. Entonces, en la década de 1920, en la edad de oro de la teoría cuántica, los jóvenes revolucionarios eran Werner Heisenberg y Paul Dirac, que hicieron sus grandes descubrimientos cuando tenían veinticinco años, y el viejo conservador era Ernest Rutherford, que les expresó su desprecio con la famosa frase “Ellos juegan con sus símbolos, pero nosotros sacamos a la luz los hechos reales de la naturaleza”. Rutherford fue un gran científico al que dejó atrás la revolución que él contribuyó a generar.

Según Dyson, hace cincuenta años, cuando él era joven, los revolucionarios eran los viejos Albert Einstein, Dirac, Heisenberg, Max Born y Erwin Shrödinger. Cada uno de ellos tenía una teoría disparatada y pensaba que esa teoría era la clave para comprenderlo todo. Los jóvenes como Dyson consideraban que todos aquéllos viejos famosos hacían el ridículo y, por tanto, se hicieron conservadores. Los protagonistas jóvenes del momento eran Julian Shwinger y Richard Feynman en Estados Unidos, y Sin-Itiro Tomonaga en Japón.

Hoy día pasa algo parecido con la teoría de cuerdas. Algunos científicos como Brian Greene (conferencia sobre la teoría de cuerdas) defienden la idea de que se necesita una teoría nueva, la teoría de cuerdas por ejemplo, para unificar toda la física y explicar todos los fenómenos con una sola teoría (hoy día la teoría de la relatividad no es compatible con la física cuántica). El primer y mayor triunfo de la teoría de cuerdas fue el hecho de que lograra unificar la relatividad general y la mecánica cuántica. Por otro lado, científicos como Dyson, están contentos con la situación actual: una física para las cosas grandes y otra para las pequeñas. Dyson se pregunta si una teoría unificada tendría algún significado físico real y se plantea la posibilidad real de detectar la existencia de gravitrones (partícula que predice la teoría de la gravedad cuántica) como entes individuales.

Cuando los revolucionarios de la teoría de cuerdas se hayan hecho viejos ¿qué pensará de ellos la próxima generación? ¿Habrá otra generación de jóvenes revolucionarios? ¿O tendremos de nuevo una inversión de la situación normal, cuando una nueva generación de jóvenes conservadores se rebele contra los viejos pioneros de la teoría de cuerdas? Son preguntas que Dyson plantea y deja en el aire.

Y sí, si te lo estás preguntando, Dyson es el de la foto (el de la derecha).

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