Cura de humildad.

Por Lorenzo Hernández • 15 ene, 2010 • Sección: Hablar de Ciencia

a hombros de gigantes Cura de humildad.

En muchas ocasiones nos cruzamos con personas prepotentes, que miran por encima del hombro y menosprecian el trabajo o el esfuerzo de los demás por considerar el suyo más importante o más prestigioso. Es de sentido común reconocer que todos los trabajos son necesarios ya sea por su importancia social, política, administrativa, sanitaria, educadora, etc. Tan importante es mantener las calles limpias como cuidar a los enfermos, educar a los ciudadanos, hacer cumplir las leyes o comunicar una noticia. Si algo se aprende cuando  se lee sobre los científicos, su historia y sus descubrimientos, es a ser humilde sea cual sea la ocupación y la responsabilidad en nuestra vida, incluso si te consideraran la persona más importante de la actualidad, como podría ser Obama, Will Gates, o Larry Page y Sergey Brinlos (fundadores de Google).

Imagina que eres uno de los físicos más importantes de España, eres reconocido a nivel nacional e internacional, y das conferencias sobre tus investigaciones revolucionarias en España y en el extranjero. Pero con lo importante que es tu trabajo no te han considerado para el premio Nobel. ¿Cómo es posible? Al parecer se lo han otorgado a un tal Charles K. Kao junto con  Willard S. Boyle y George E. Smith por los innovadores avances sobre la transmisión de la luz en fibras ópticas de comunicación.

Imagina ahora que tú eres Charles K.Kao, te han dado el premio Nobel de Física, el máximo reconocimiento al que puede aspirar un científico.

¡Qué importante soy!- piensas.

Pero al cabo de un tiempo lees que en la revista Science, no incluyen tus investigaciones entre los hallazgos más importantes de los últimos 110 años (el siglo XX y lo que llevamos de siglo XXI). ¡Pero cómo es posible! En la revista aparecen científicos como Albert Einstein, con su teoría de la relatividad y efecto fotoeléctrico, Alexander Fleming con sus antibióticos, la pareja formada por Watson y Crick, descubridores del ADN. También aparecen los paleontólogos Louis, Mary & Richard Leakey; los famosos hermanos Wright, pioneros de la aviación; el astrónomo Edwin Hubble; Jonas Salk, inventor de la vacuna de la polio; y el padre del psicoanálisis, Sigmund Freud. Además, aparecen científicos menos conocidos como el creador del primer plástico artificial, Leo Baekeland, el hombre que ideó el transistor, William Shockley, o Philo Farnsworth, el inventor autodidacta que con sólo 21 años desarrolló la primera televisión electrónica.

¿Todos estos son más importantes que yo? ¡Pero si ahora es mucho más difícil conseguir el Nobel! ¡Hay mucha más competencia!

Vamos a seguir imaginando. Ahora eres Albert Einstein. Te han considerado en la revista Time, no sólo el científico, sino el hombre más influyente del siglo XX. Has revolucionado la física y la percepción del universo. Has escrito cuatro artículos revolucionarios en tan sólo un año, 1905. El primero de tus artículos se titulaba “Sobre el movimiento requerido por la teoría cinética molecular del calor de pequeñas partículas suspendidas en un líquido estacionario”, y cubría tus estudios sobre el movimiento browniano. El segundo artículo se titulaba “Un punto de vista heurístico sobre la producción y transformación de luz”. Donde proponías la idea de “quanto” de luz (ahora llamados fotones) y mostrabas cómo se podía utilizar este concepto para explicar el efecto fotoeléctrico. El tercer artículo se titulaba “Sobre la electrodinámica de cuerpos en movimiento”. En este artículo introducías la teoría de la relatividad especial estudiando el movimiento de los cuerpos y el electromagnetismo en ausencia de la fuerza de interacción gravitatoria. El cuarto artículo mostrabas una deducción de la ecuación de la relatividad que relaciona masa y energía. Tu ecuación E=mc2 se convirtió en un hito del siglo XX. Todo el mundo la conocía y hablaban de ella. Apareció en periódicos y revistas de máximo prestigio. ¡Qué más se puede pedir!

Imagina ahora que siendo Albert Einstein no conocieras a un tal Isaac Newton y empiezas a leer sobre él. Poco a poco empiezas a darte cuenta que, aunque tus aportaciones has sido grandiosas y has sido considerado el mejor científico del siglo XX, hubo un hombre que podría ser considerado el mejor científico de todos los tiempos.

Este hombre debía de considerarse muy importante-dices con gran admiración.

Pero de repente te topas con una carta que escribió Newton a Robert Hooke, hacia el año 1675, cuando Newton se encontraba enzarzado con Hooke en polémicas epistolares acerca de la famosa ‘Ley de la gravitación universal’, donde escribió: “Si he visto más lejos es porque estoy sentado sobre los hombros de gigantes”, en clara referencia a científicos de la talla de Kepler, Copérnico o Descartes (La cita no era nueva. Al primero que se le atribuye es al teólogo y filósofo Bernardo de Chartres, que vivió en el siglo XII. La idea ha sido repetida una y otra vez en diversas obras de pensadores de todas las épocas).

Si el científico más grande de la historia, una de las mentes más lúcidas de la humanidad, reconocía que parte de su mérito fue gracias a otros científicos, si uno de los padres de la física hizo ese ejercicio de humildad ¿En qué lugar quedan mis méritos, mis virtudes o mis cualidades? En la ciencia como en otras ramas de conocimiento y en todas las facetas de la vida la frase “siempre habrá alguien mejor” es una de las verdades más extendidas.

Una declaración de humildad es síntoma de inteligencia o, al menos, de cultura, según mi opinión. Por cierto, Obama lo hizo al recibir el Premio Nobel de la Paz, acto que le honra. Quizá en la sociedad en la que vivimos donde es más el que más tiene y el que más arriba está necesita más curas de humildad que vacunas de la gripe A.

pixel Cura de humildad.

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7 comentarios »

  1. Muy de acuerdo.

    La cuestión es que nuestra valía no la marca lo que tenemos ni lo que hacemos, sino lo que somos.

    Y lo que somos es “seres humanos” (o “hijos de dios” para los religiosos), no hay títulos superiores a esos.

    En esta misma línea, escribí un post que quizá te guste leer.

    Saludos

    http://lacienciaparatodos.wordpress.com/2009/11/23/%C2%BFpor-que-tengo-que-respetarte/

  2. Sí, ya lo leí. Totalmente de acuerdo.

  3. mmm,,,, me encanta el articulo, y lo que he leído hasta el momento. Asi que voy a poner una entrada en mi blog haciendo referencia a esta entrada tuya y añadirte en mi blog, a mi lista de blogs ;o).

    Erlik Khan.

  4. Muchas gracias Erlik. Yo también visitaré tu blog, uno más para descubrir cosas interesantes.

  5. [...] Cura de humildad http://www.cienciaonline.com/?p=2451  por KnOx hace 2 segundos [...]

  6. Excelente artículo, máxime para los tiempos que corren. Muchas gracias y a Erlik por haberlo leido en tu blog.

  7. Muchas gracias a ti por leerlo y comentarlo.

    Sí, malos tiempos para la humildad.

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