Cosas a tener en cuenta para estudiar los hechos científicos.

Por Lorenzo Hernández • 11 jun, 2012 • Sección: Hablar de Ciencia

En ciencia, los hechos y la interpretación de los mismos juegan un papel fundamental. Pero antes de hablar de los hechos, quiero dejar claro de qué vamos a hablar para no confundirlos con hipótesis, teorías o leyes. Para ello voy a coger prestado parte del estupendo artículo “Teoría, Ley y Hechos en ciencia” de unos de los blogs más visitados: CienciaKanija.

  • Un hecho científico es una observación controlada, repetible y/o rigurosamente verificada.
  • Una ley científica es una afirmación de una regularidad observada entre hechos, a menudo expresable como una simple relación matemática.
  • Una teoría científica es un marco de trabajo conceptual integrado para razonar sobre una clase de fenómenos, los cuales son capaces de coordinar hechos existentes y leyes y a veces proporcionar predicciones de otros nuevos.

Un ejemplo:

La Ley de Hubble afirma que la velocidad a la que una galaxia distante se aleja de la Tierra es directamente proporcional a su distancia a la Tierra. Está basada en ciertos hechos, incluyendo los desplazamientos al rojo en el análisis espectrográfico de la luz de cierto tipo de estrellas. La Teoría del Big Bang (Friedmann, LeMaitre, Gamov, et al), basada en la Teoría de la Relatividad General (Einstein), explica por qué la Ley de Hubble es aproximadamente cierta.

Una vez aclarado esto hablemos de los hechos.

Hay dos modos generales de aprender: por investigación propia o por enseñanza ajena. En el  segundo se encuadran las noticias e información que recibimos de otros y que tenemos que otorgar cierto grado de confianza (depende del tema y de la fuente). El primero, el de investigación propia, es aquel que investigamos por nuestra parte. En este caso el conocimiento de los hechos lo adquirimos por intuición, por percepción directa de los mismos o por experiencia. Pero puede quedarse en una percepción bruta, que apenas nos revela más allá de su existencia real.

La reacción ante un hecho puede ser de diversa índole: indiferencia momentánea, de interés bajo, o bien de interés elevado, e incluso de impacto notable, según lo que un hecho represente para nosotros.

Cuando el hecho nos interesa en cuando nos surgen las preguntas que nos llevan a las inquietudes, a la búsqueda y, si usamos el método adecuado, a la investigación científica. Dichas preguntas pueden ser sobre conocimiento práctico (tecnología, vida confortable, perfeccionamiento personal) o teóricas (sobre el mundo o la naturaleza, sobre el ser humano, etc.).

Si queremos llegar a un conocimiento científico de un hecho que nos muestre la verdad científica, una visión objetiva y certeza del hecho debemos de “entender” los hechos y no solo de “verlos”.

Los hechos no son “planos”, no son simples acontecimientos superficiales.

Entender una cosa es mucho más que verla o tener de ella una noticia, impresión o percepción. ¿Por qué? Porque los hechos no son “planos”, no son simples acontecimientos superficiales, por muy superficiales que nos parezcan.

Por tanto, cualquier investigador o curioso que quiera entender un hecho debe saber que los hechos en sí mismos son más complejos de lo que parecen.

Detrás de cada hecho hay muchas cosas:

  • hay una o varias causas;
  • hay condiciones que lo hacen posible;
  • hay circunstancias concomitantes;
  • hay antecedentes y semejanzas, que no están a primera vista;
  • hay consecuencias y derivaciones, que tampoco están a la vista;
  • etc.

Además:

  • un hecho se distingue de otros en tiempo y espacio;
  • puede ser o no de tipo mental, interno o externo a nosotros;
  • puede ser un hecho cultural o artificial o que sea natural;
  • puede ser contingente o que sea obligado o como derivado necesariamente de unos antecedentes.
  • puede ser vital o anorgánico;
  • puede ser social, colectivo, individual o suelto;
  • etc.

Por todo esto es fundamental realizar una buena observación para distinguir los caracteres y circunstancias que son significativos de los que no lo son.

Los hechos no se dan aislados. coexisten con otros hechos.

 Si no es suficiente, los hechos no se dan aislados. Coexisten con otros hechos. Casi podría decirse que no hay ningún hecho en el mundo que sea absolutamente aislado del resto. Es exagerado decir que para conocer un hecho habría que conocer todo el resto del universo; sin embargo, si parece razonable pensar que, al menos, debemos conocer el conjunto de los demás hechos circunstanciales, próximos o que mantienen alguna relación de influencia mutua.

No basta con observar un hecho para conocerlo suficientemente. Como dijo L.Wittgenstein:

“Los hechos pertenecen todos al problema, no a la solución”.

Por eso, repito, es tan importante llevar a cabo una observación cuidadosa. La finalidad de dicha observación debe ser obtener la esencia del hecho, las relaciones constantes y significativas.

Todo lo descrito nos da una idea de lo difícil que es estudiar la causa o causas de cualquier hecho. Como sabéis, la explicación del simple hecho de la caída de un objeto hacia la Tierra (¿una manzana?) nos lleva nada más y nada menos que a la Teoría General de la Relatividad y a una de las mentes más lucidas de la humanidad, Albert Einstein

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