Cuando la causa es la casualidad.

Por Lorenzo Hernández • 11 jul, 2012 • Sección: Hablar de Ciencia

La vida nos enseña que la casualidad existe. Pero aunque lo sepamos, los efectos de la casualidad van en contra de nuestra intuición. Si observamos que en una moneda aparecen 10 caras seguidas pensaremos que la moneda está trucada y no que es casualidad, porque pensamos que si el azar entra en juego debe de haber una distribución homogénea de los elementos. Si yo le preguntara ¿qué distribución de puntos está dispuesta al azar?

puntos aleatorios Cuando la causa es la casualidad.

Nuestra intuición nos dice que es la que todos los puntos están distribuidos homogéneamente por el rectángulo pero, realmente, es la que en ciertos lugares se agrupan muchos puntos y en otros no hay ninguno. Esto lo puedes demostrar tirando un paquete de granos de arroz en una alfombra. Puedes observar que no se han distribuido uniformemente sino que se forman zonas donde hay acumulados más granos (clusters) y zonas donde se ven claros. Realmente, lo extraño sería que todos los granos de arroz se distribuyeran homogéneamente por la alfombra.

Del mismo modo que los grados de arroz se agrupan, es posible que al tirar 30 veces una moneda aparezcan seguidas 6 cruces y luego 4 caras:

cxxcxxccxccxxxxxxccccxccxxxccc.

Se ha formado otra vez un cluster.

Pero esto es mucho más importante que jugar con monedas. En muchas ocasiones vemos por televisión o leemos en la prensa que una cierta medida de tráfico (el carnet por puntos, por ejemplo) ha disminuido el número de accidentes o que ha habido un aumento de cáncer en una población al lado de una antena de telefonía. Antes de llegar a conclusiones erróneas nos debemos de preguntar ¿es esto casualidad? Es decir, ¿se ha producido un cluster de cáncer?

Al igual que los granos de arroz, los casos de cáncer y los accidentes de tráfico no se distribuyen homogéneamente por toda la población sino que se pueden acumular en ciertas partes de la población y dejar “claros” en otros lugares sin tener una causa, simplemente por casualidad. Eso no quiere decir que dichos cánceres o accidentes no tengas sus propias causas, que pueden ser diversas.

Siempre que detectamos una anomalía intentamos buscar la causa, pero la causa puede ser la casualidad.

La casualidad vive con nosotros para sorprendernos pero también para engañarnos, por eso debemos de tenerla en cuenta en la vida cotidiana y a la hora de realizar un estudio científico.

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