Las palabras de la ciencia (VII): cuando el símbolo nos aporta más que el nombre.

Por Lorenzo Hernández • 17 mar, 2016 • Sección: Hablar de Ciencia

Cuando uno empieza a tener contacto con la tabla periódica se da cuenta de que hay símbolos que en principio no tienen que ver con el nombre de los elementos. Por ejemplo, el potasio (K), el fósforo (P), el azufre (S), o el hierro (Fe). Posteriormente, si se tiene un poco de interés, se descubre que esos símbolos provienen de su nombre en griego o en latín, generalmente. Pero el símbolo no nos aporta más información que el nombre. Por ejemplo, la P del fósforo proviene del griego phosphoros, que significa portador de luz. Es decir, lo que nos puede decir algo del elemento químico es el propio nombre.

Pero hay símbolos que nos aportan más información que el nombre. Un caso es el de un metal conocido desde la antigüedad, muy peculiar y cotidiano (cuando se usaba en los termómetros), cuyo símbolo nos aporta más información que su nombre. Hablo, como ya habrás adivinado, del mercurio. Su nombre se debe al planeta del mismo nombre, pero su símbolo no es M o Me sino Hg. Esto se debe a que Dioscórides (siglo I), médico, farmacólogo y botánico de la antigua Grecia, lo llamaba plata acuática (en griego hydrárgyros). hydra=agua, gyros= plata. Efectivamente, el mercurio es el único metal líquido a temperatura ambiente (p. fusión: -39ºC; p. ebullición 357ºC) y es plateado.


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Imagen 1. Mercurio. Wikipedia.org

Existe otro metal que puede ser líquido a temperaturas ordinarias. El Galio presenta un punto de fusión de 30ºC y un punto de ebullición de 2204 ºC. Podríamos decir, bromeando un poco, que es sólido en invierno y líquido en verano. Es por esto que se pueden usar para hacer magia, haciendo desaparecer cucharas o doblándolas. ¿Te suena?

Esta entrada participa en LVI Carnaval de Química alojado en el blog Ese punto azul pálido de @DaniEPAP

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