Lo que nos queda por descubrir.

Por Lorenzo Hernández • 10 jul, 2007 • Sección: Hablar de Ciencia

 Lo que nos queda por descubrir.

Llevamos ya 7 años desde que se acabó el siglo pasado. Todo un mundo de nuevos descubrimientos e inventos esperan este nuevo siglo. Antes de que lleguen y que algunos nos pillen mirando para otro lado preguntémonos ¿qué nos queda por descubrir?

El siglo pasado ha sido un siglo maravilloso para la Ciencia donde se han roto paradigmas y has surgido nuevas teorías que han marcado el destino de la Ciencia.

Entre ellos, la Teoría de la Relatividad restringida (1905) mediante la que se demuestra que nada hay más rápido que la luz y que supuso el fin de la Física clásica; la Teoría de la Relatividad general que consiste en una teoría relativista de la gravedad; la Mecánica Cuántica, que surge entre 1900 y 1925 a resueltas de los descubrimientos de Planck, Bohr, Sommerfeld, Pauli, Heisemberg, Srodinger, Born y Dirac. La Mécanica Cuántica dio lugar al desarrollo de los elementos electrónicos que inundan nuestros hogares y oficinas (ordenadores); o el establecimiento de la estructura del ADN por Watson, Crick y la siempre olvidada Rosalind Franklin que con su habilidad para obtener las mejores fotos de difracción de rayos X y para interpretarlas tuvo un papel destacado ya que realizó la foto del ADN que fue la máxima inspiración de Watson y Crick.

¿Qué ignoramos o necesoitamos mejorar?

Necesitamos una nueva visión del tiempo y el espacio. La crisis actual de la física radica en el conflicto existente entre la teoría de la gravedad de Einstein y al Mecánica Cuántica. Resulta sorprendente que lo más grande, nuestro mundo macroscópico funcione distinto que lo micrioscópico (escala atómica) pero el “pequeño” sea el que forma al “grande”.

Seguimos sin comprender el origen de la vida en la Tierra y como comentó el Dr. Ginés Morata (conferencia) seguramente nunca lo sepamos porque no ha quedado resto de ese origen. También ignoramos si hay vida en otros planetas. Como dijo Carl Sagan: “A veces creo que hay vida en otros planetas, y a veces creo que no. En cualquiera de los dos casos la conclusión es asombrosa.” Las dos soluciones serían realmente increíbles. Tanto si estamos sólo en el universo como si estamos acompañados nos haría pensar aún más en nuestra propia existencia.

A pesar de 150 años de asombroso progreso, seguimos sin comprender la complejidad de las células ni cómo los genes que en ellas se expresan están regulados o explicar como los distintos tipo de células se producen a partir de células ancestrales comunes. Seguimos sin comprender con claridad la actividad de ciertos genes en el interior de la célula ni la causa y el origen de las diferencias observadas entre las distancias especies. El equilibrio entre Naturaleza y evolución sigue siendo una incógnita. La complejidad de los mecanismos hereditarios está lejos de ser comprendida, por lo que sólo podemos especular sobre ellos y su impacto sobre el equilibrio global Naturaleza y evolución.

No sabemos cómo las neuronas son capaces de organizarse para configurara el cerebro funcional y el porqué los cerebros difieren entre sí. Nadie sabe tampoco qué procesos tienen lugar cuando el cerebro “piensa” o “toma decisiones”.

Es muy poco lo que sabemos en cuanto a al protección de las personas frente a las enfermedades infecciosas como el SIDA, la malaria, etc. Somos igualmente incapaces de protegernos de cataclismos originados por colisión de meteoritos procedentes del espacio exterior. Ni siquiera sabemos cómo predecirlos.

Todas estas cuestiones abren el camino hacia el futuro de la Ciencia. En este post da la sensación de que no sabemos nada. En cierto modo puede que sea así. Quizá la Ciencia esté más próxima de su principio que de su fin. Llevamos tan sólo 500 años de descubrimientos continuos. No es nada comparado con la vida de la especie humana. Realmente la Ciencia, tal como la entendemos hoy, es algo nuevo, algo que el ser humano a descubierto hace muy poco. Quien sabe cuales serán los nuevos descubrimientos sobre el espacio, el cerebro, la vida y en definitiva sobre nosotros mismos, que nos haga cambiar nuestras ideas y percepciones de este universo que nos acoge. Con todo el poder que tiene la Ciencia es su humildad la que la hace grande.

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3 comentarios »

  1. En un post de este tamaño está claro que no se podría nombrar todo lo que nos queda por descubrir así que quería añadir otra cosa que se me ha quedado en el tintero. Se trata de la energía y la masa oscura, que ocupa un 95% del universo y hay día no sabemos casi nada de sobre ellas. El entendimiento de esto abrirá nuevos campos de investigación y nuevas aplicaciones tecnológicas.

  2. Lo que nos queda por descubrir

    "Llevamos ya 7 años desde que se acabó el siglo pasado. Todo un mundo de nuevos descubrimientos e inventos esperan este nuevo siglo. Antes de que lleguen y que algunos nos pillen mirando para otro lado preguntémonos ¿qué nos queda por descubr…

  3. Al hilo de comprender como funciona el cerebro queda por descubrir la inteligencia artificial. Y también crear la conciencia artificial, una máquina que sea consciente de su propio yo.

    Relacionado con la comprensión del funcionamiento de las células queda por sintetizar un ser vivo artificial. También podrían construirse máquinas (coches, naves, etc) con estructura similar a un ser vivo que puedan, por ejemplo, autorrepararse. Y también que se autorrepliquen para no tener que construir fábricas.

    En física también hay que descubrir el porqué hay en el universo más particulas que antiparticulas (vivimos en un universo asimétrico).

    Queda por dominar la fusión nuclear, que seguramente sea el método definitivo de obtención de energía. El hidrógeno es el elemento más abundante en todo el universo, incluso en el espacio interestelar y es el que proporciona la mayor cantidad de energía, salvo que se descubra como aprovechar la antimateria o la energia del vacío.

    Luego quedan por corregir los defectos que tenemos los humanos, por ejemplo, una espina dorsal mal diseñada, el dificil parto en las mujeres, el envejecimiento, el no poder regenerar órganos dañados (como hacen los animales inferiores como gusanos y estrellas de mar), instintos como la violencia, etc.

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