El reflejo empático: óyeme, y si puedes escúchame.

Por Lorenzo Hernández • 31 oct, 2008 • Sección: Enseñanza

escuchar El reflejo empático: óyeme, y si puedes escúchame.La comunicación que emprendemos con el otro adquiere un valor tal que nuestra existencia carecería de sentido sin ella, no podríamos expresar lo que sentimos, y sobretodo no podríamos reforzar nuestro autoconcepto en toda su amplitud. Es por esto por lo que se han hecho múltiples investigaciones para llegar a descifrar la calidad de las distintas conversaciones y la forma de mejorarla.

Es un hecho comprobado que las personas comunican más, mejor y durante más tiempo cuando perciben que el interlocutor les está escuchando con atención. Hablarle a una pared o un espejo no es demasiado enriquecedor. Habitualmente preferimos hacerlo con alguien que nos escuche. Por eso, la habilidad fundamental de todo “escuchador” es mostrar al otro la evidencia de que realmente le está escuchando.

Cuando una persona cree que es escuchada y que su mensaje está siendo entendido correctamente por el que está escuchando tiende a valorar la relación comunicativa en un nivel de calidad más alto que en cualquier otra situación. De igual modo, cuando el que escucha muestra abiertamente su interés sincero por lo que la otra persona está contando, es capaz de identificar los sentimientos del otro e interpretar hasta tal punto su punto de vista que es capaz de reflejárselo, decimos que es una persona “empática”.

Cuando esta capacidad de empalizar, de sintonizar con los demás, se convierte en algo automático y frecuente, decimos que ha activado el reflejo empático. Ya no es una persona simplemente empática, sino que es un “escuchador profesional” que sintoniza automáticamente con los mensajes de los demás.

El reflejo empático es la característica distintiva de los buenos comunicadores (ya sean orientadores, tutores de un curso de 2º de la eso, conferenciantes, curas o vendedores). El reflejo empático es sólo una habilidad más, muy elaborada pero vacía de las connotaciones morales que la gente suele atribuirle. Hitler poseía probablemente el reflejo empático más desarrollado de los políticos de su tiempo y sin embargo eso no ayudó en nada a los judíos… muchos psicópatas también lo poseen y lo utilizan de modo instrumental para parecer más atractivos y conseguir sus fines, e incluso políticos para sus campañas electorales.

Lo que hagamos con el reflejo empático, la forma en que lo usemos es sólo responsabilidad nuestra. Si haces que una persona se sienta especial cuando habla contigo, estás favoreciendo las condiciones ideales de comunicación, haciendo sentir cierta exclusividad que tiñe a cada situación de diferente: si nos concentrásemos en la persona, así como en el entorno, el contexto, el mensaje y la finalidad, la mayoría de veces no existirían problemas en la comunicación.

Algo que debemos de tener muy presente en la enseñanza, tanto alumnos como profesores.

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