Libros de texto (II): La advertencia que debería acompañar a todo libro de texto de física.

Por Lorenzo Hernández • 7 mar, 2019 • Sección: Enseñanza, Libros

 Libros de texto (II): La advertencia que debería acompañar a todo libro de texto de física.

Hace mucho tiempo que no consultaba el libro “Física Clásica y Moderna” de Edward Gettys (y otros autores). En casa tengo la edición del año 1996, que fue cuando, aproximadamente, empezaba a necesitar este tipo de textos. Me llama la atención en esta ocasión un curioso comentario del autor sobre el propio libro de texto o la configuración y el objetivo general de los libros de texto. “Siguiendo los pasos de la física”, titula al comentario. Quizás debería estar al principio de todos los libros de texto de física, como una advertencia para todo estudiante y docente que empiece a aprender o enseñar dicha asignatura. El texto merece algunas reflexiones y comentarios, pero los dejaré para otro post. En esta ocasión os dejo simplemente el texto. Dice así:

Siguiendo los pasos de la física.

Un libro de texto puede resultar engañoso. En este texto, se introducirán muchas leyes, ecuaciones y reglas. Estas formulaciones son consideradas ciertas porque describen exacta y concisamente muchos fenómenos. Cualquier teoría o experimento que en la actualidad se considera erróneo no será discutido. La falta de discusión de los errores puede conducirnos a un equívoco, puede dar la falsa impresión de que los errores son raros, que nunca existen, o que no poseen valor.

Estudiar física en un libro de texto como éste es como andar por un camino muy transitado. El camino ha sido allanado por los pasos de los que fueron antes que nosotros. No hay casi retales ni hoyos que puedan hacernos tropezar. Tal como existe ahora, el camino a un lugar no se parece en nada a como era cuando se intentó por primera vez. Entonces estaba lleno de zarzas y espinos. En el pasado, hubo personas que abrieron caminos que más tarde se reconoció que no seguían el trazado principal. Los libros de texto evitan estas disgresiones.

¿A dónde conduce este camino llano? Conduce a la frontera de la física. El espíritu de la física está en la frontera, es decir, donde están las incertidumbres y la excitación. Acercándonos a la frontera, encontramos que el camino está menos definido, ahora aparecen muchos hoyos, resaltes, zarzas y espinos. En la frontera mucha gente está abriendo brecha hacia delante en línea recta. Sin embargo, a menudo el progreso real es realizado por los que se dan media vuelta, salen del camino e intentan una aproximación completamente nueva. Por ejemplo, Albert Einstein, al desarrollar la teoría de la relatividad, retornó a las ideas más básicas del espacio y el tiempo. Mostró que más allá de un cierto punto el camino llano conducía al camino erróneo.

Cuando lea este libro de texto, o cualquier otro, debe ser escéptico. Pero no permita que su escepticismo interfiera con el aprendizaje de las materias. Si va a abrir un trazo nuevo, probablemente necesite partir desde alguna parte del camino llano.

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