La niña que dibujó a Dios.

Por Lorenzo Hernández • 6 oct, 2009 • Sección: Enseñanza

Foto2web La niña que dibujó a Dios.

El caso del profesor despedido por usar un blog en el aula (ver también: Cuando la tecnofobia perjudica a terceros: el FRACASO de la innovación) nos ha hecho, de una forma u otra, reflexionar a todos.

Mi pequeño aporte a esta reflexión colectiva, que parte de mi experiencia como profesor, es el siguiente:

Estamos sumergidos en un modelo de enseñanza tan arraigado que nos es difícil desprendernos de la idea de que en el aula hay que utilizar el libro de texto y el cuaderno. Y no lo digo sólo por el profesorado sino también por el alumnado. Llevamos ya algunas semanas de curso académico y aún no he utilizado el libro de texto asignado ni he mandado ningún ejercicio típico a los alumnos (“de la página 10 ejercicio 3 y 4″ . Suena mal ¿verdad?). Lo más curioso es que el alumnado, en este caso de 3º y 4º de ESO me insiste casi a diario que quieren empezar cuanto antes el libro para empezar a hacer operaciones y cálculos. Todos los días me repiten que me parezco más a un filósofo que a un químico. Yo, claro está, lo que intento, como creo que todos los profesores hacen, cada uno a su manera, es que se acostumbren y aprendan (aunque aprender es una palabra muy ambiciosa) a pensar y enseñarles que la ciencia no son sólo números y fórmulas, como suelen pensar, sino que aprender ciencia, además de adquirir un conocimiento nuevo, es cambiar la forma de concebir el mundo y reorganizar nuestras intuiciones y creencia primordiales.

Es lógico que el alumnado piense así. Desde los primeros cursos del colegio e instituto no han hecho otra cosa, salvo excepciones, que abrir el libro, leer, subrayar, resumir, memorizar y repetir en el examen lo memorizado. No conciben otras formas de aprender más que estudiar aunque las practiquen todos los días (¿o han tenido que estudiar para aprender a jugar al fútbol? Se han pasado toda su vida (su corta vida) respondiendo a la pregunta ¿Qué dice…? (¿Qué muestra este diagrama? ¿Qué ocurrió en la segunda guerra mundial?, etc). Y cuando, en un alarde de audacia, se les pregunta ¿Qué te parece?, se quedan silenciosos y anonadados ante tal inesperada pregunta. ¿Por qué? Porque para responder a esta pregunta que casi nunca nadie les hace se requiere creatividad, es decir, “darle al coco” un ratillo para responder más que palabras sueltas como: bien, bonito o feo.

No son los únicos, a cualquiera de nosotros nos es mucho más difícil responder a la segunda pregunta. Y si no, hagamos una pequeña prueba. Escucha la siguiente canción y posteriormente intenta responder a la pregunta de qué dice y a la qué te parece.

Tema: No queda nadie en la ciudad. Autor: José Ignacio Lapido.

Ahora te hago las preguntas y te pediría que escribieras sobre ¿De qué trata la canción? Estoy casi seguro que, por poco que escribas, será más de media cara de un folio. Pero si te hago la pregunta de ¿Qué te parece la canción?, seguramente habrás escrito palabras o frases muy sencillas como: es muy bonita, es triste, es rítmica y alegre, es lenta, melancólica, fuerte, floja, me gusta, no me gusta…y un sinfín de calificativos sencillos. Podrías enunciar muchas palabras pero difícilmente escribirías una redacción de media o una cara de un folio.

¿Y por qué nos ocurre esto? Digo “nos” porque a mi también me ocurre. Muy sencillo: tenemos apagada la creatividad. La tenemos dormida, olvidada, arrinconada por la televisión, la sociedad que nos rodea y el sistema educativo. De niños ejercitamos mucho la imaginación y la creatividad pero, poco a poco, cuando vamos creciendo la vamos reemplazando por una vida más racional y ordenada, donde hacemos lo que todo el mundo: vamos a los mismos bares, salimos de viaje los mismos días, nos compramos la misma ropa, escuchamos la misma música, desayunamos lo mismo…

La niña que dibujó a Dios.

Hay una historia que cuenta un señor llamado Sir Ken Robinson, experto en creatividad, que dice así.

«Una niña estaba en clase de dibujo. Ella tenía seis años y estaba en la parte de atrás de la clase, dibujando, y la profesora contó que esta niña casi nunca prestaba atención, pero en esta clase de dibujo sí. La profesora estaba fascinada y se acercó a ella y dijo, “¿qué estas dibujando?, y la niña dijo, “Estoy dibujando a Dios”. Y la profesora dijo, “pero nadie sabe cómo mes Dios”. Y la niña dijo, “Lo van a saber en un minuto”. »

Te propongo otro ejercicio parecido al de dibujar a Dios. ¿Podrías dibujar el Universo en el espacio de medio folio en blanco?

En el instituto, no solemos preguntar que dibujen el Universo ni que expresen lo que les parece los diagramas de fases o el primer principio de la termodinámica. Lo único que tienen que hacer es responder a la pregunta “¿Qué dice..?”, que como hemos comprobado es mucho más fácil de responder que la otra. Parece ser, que le instituto no es tan difícil ¿no?

Una pena lo de este profesor que no le han dejado impartir su materia sin libro de texto y sin cuaderno. Se criticará al sistema del funcinariado pero estas cosas, para bien o para mal, no pasan en el sistema público.

Las nuevas tecnologías irán implantándose en la enseñanza (espero que lo más rapido posible) aunque muchos profesores son aún reacios y, lo más sorprendente, muchos alumnos también.

Lo que parece claro es que realmente sirve de poco la tecnología si no ayuda al alumnado a comprender, a observar mejor , a cuestionarse la realidad y, sobre todo, a pensar.

Aunque creo que pensar no está como objetivo en las convocatorias y programaciones didácticas.

 

pixel La niña que dibujó a Dios.

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6 comentarios »

  1. enhorabuena por tus articulos, aunque discrepo en este ultimo. como profesor de quimica y tecnologia en secundaria no puedo admitir la obligacion de enseñar a pensar o a ser creativo. Mi obligacion es adiestrar en la resolucion de problemas. Cuando aprendes a resolver todos los problemas propuestos ya empiezas tu solo a crear otros nuevos. Asi se aprende la creatividad. perdon por la expresion pero escribo desde un movil.

  2. “Estamos sumergidos en un modelo de enseñanza tan arraigado que nos es difícil desprendernos de la idea de que en el aula hay que utilizar el libro de texto y el cuaderno. Y no lo digo sólo por el profesorado sino también por el alumnado.”

    Sí, es lamentable. En el modelo alimenticio que padecemos no hay manera de librarse de los cubiertos. Lo malo es que a cierta edad te los piden todos.

  3. No estoy nada de acuerdo grez.

    Antes de nada, dejar claro que no hay una fórmula mágica para la educación y la enseñanza ya que tratamos con la variabilidad del ser humano que, aunque puede que sigamos ciertos patrones, somos todos diferentes, y lo que funciona para unos no funciona para otros. Además, para llegar a un mismo objetivo, se pueden seguir diferentes caminos.

    Eso de adiestrar suena a imposición. Creo que más que adiestrar es mejor orientar en la resolución de problemas. No hay sólo una forma de resolver un problema y además los problemas de la vida cotidiana no se parecen a los problemas que se proponen en la enseñanza reglada. Primero, porque parece que los problemas siempre tienen solución y, segundo, porque sólo le damos un tipo de solución: matemática, física o moral, por ejemplo. En la vida, los problemas son multidisciplinares. Un mismo problema es a la vez científico, social, político y ético. (ver la anécdota de Rutherford y Boro: http://asolvez.wordpress.com/2007/09/21/fisica-creativa-la-anecdota-de-rutherford-y-bohr/)

    ¿De verdad piensas que cuando aprendes a resolver todos los problemas propuestos ya empiezas tú solo a crear otros nuevos? ¿Hacer las cosas de igual forma que lo han hecho otros nos fomenta la creatividad? Me parece contradictorio. Uno es creativo cuando crea. Si repetimos lo de otros no creamos sino reproducimos. ¿Dónde estaríamos si Galileo hubiera pensado como sus profesores de universidad que aceptaban la idea aristotélica del universo (somos el centro del universo, los objetos se mueven porque hay una fuerza que los empuja continuamente, etc) y hubiera resuelto sus problemas como le enseñaron y no como el creía que era más correcto?¿ O Wegener hubiera aceptado que los continentes no se mueven? Es verdad, Galileo sólo hay uno, pero cuando repetimos lo que han hecho otros sin ponerlo en cuestión estamos fomentando el conformismo y ponemos una piedra en el camino para el avance en general y de la ciencia en particular. Eso no quita que aprendamos los que otras ya has descubierto por supuesto. Pero debemos de aprender siempre con la idea de que la verdad de hoy puede que no sea la verdad de mañana.

    En mi opinión, un profesor, al mismo tiempo que enseña, debe dudar de lo que está enseñando porque la ciencia que enseñamos hoy no será la misma que la que se enseñará dentro de cien años, al igual que no es la misma que se enseñaba en 1900.

    No estoy de acuerdo cuando dices que no tienes “la obligación de enseñar a pensar o a ser creativo”. Creo que aunque la ley no te puede obligar a enseñar a pensar, o no lo hace hoy día, tenemos una obligación moral. Si no lo que estamos haciendo es una futura sociedad de cerebros pasivos. Otra cosa es la forma que consideramos mejor para que los alumnos piensen. En este caso, como se suele decir, “cada maestrillo tiene su librillo”

  4. [...] Esto ocurre porque el conocimiento sobre el Universo de los alumnos de Bachillerato y ESO es mucho mayor que los niños de cinco años por lo que, el propio conocimiento, les impide desarrollar su imaginación y creatividad a la hora de realizar dicho ejercicio. Ocurre algo parecido a la historia que conté en otro post sobre “La niña que dibujó a Dios”. [...]

  5. Nuestro sistema educativo se basa en la idea de habilidad académica. Y hay una razón. Cuando todo el sistema fue inventado. en el mundo, no habían sistemas educativos antes del siglo XIX. Todos surgieron para llenar las necesidades de la industrialización. Así que la jerarquía se basa en dos ideas. Número uno, que las materias más útiles para el trabajo son más importantes. Así que probablemente te alejaron gentilmente de las cosas que te gustaban cuando niño, con el argumento de que nunca ibas a encontrar un trabajo haciendo eso. ¿Cierto? No hagas música, no vas a ser músico; no hagas arte, no vas a ser un artista. Consejo benigno, y hoy profundamente equivocado. El mundo entero está envuelto en una revolución. Y la segunda idea es la habilidad académica, que ha llegado a dominar nuestra visión de la inteligencia, porque las universidades diseñaron el sistema a su imagen. Si lo piensan, todo el sistema de educación pública en el mundo es un extenso proceso de admisión universitaria. Y la consecuencia es que muchas personas talentosas, brillantes y creativas piensan que no lo son, porque aquello para lo que eran buenos en la escuela no era valorado o incluso era estigmatizado. Y pienso que no podemos darnos el lujo de seguir por este camino.

  6. Tienes toda la razón. Yo pienso lo mismo.

    Saludos y gracias por el comentario.

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