Mi viernes 13

Por • 19 Nov, 2009 • Sección: General

Un viernes que caiga en el día 13 de cualquier mes se considera un día de mala suerte en las culturas anglosajonas. En otros países como España existen supersticiones similares en otras tradiciones y el martes 13 tiene el mismo papel. No soy nada supersticioso pero el pasado viernes 13 lo voy a recordar durante mucho tiempo. La crónica de mi viernes 13 fue la siguiente:

Empezó aproximadamente a las 0:30 del día 13, así que desde el principio parecía que iba a ser un día de mala suerte. Empezó a dolerme mucho el ojo derecho. Me daban pinchazos muy fuertes que iban desde el ojo hasta la cabeza. Sobre las dos de la madrugada mi pareja y yo fuimos a urgencias de mi centro médico y la doctora me dijo que era conjuntivitis aguda y me mandó un colirio y un suero. Pero no me hicieron ningún efecto, entre otras cosas, porque no era conjuntivitis aguda. Sobre las siete de la mañana nos acercamos a urgencias del hospital para que me viera el especialista. Después de dos largas y sufridas horas me pudo ver el oftalmólogo, que tras hacer el diagnóstico al estilo House, charlando con una residente, me diagnostica Herpes zóster oftálmico. Una vez en casa, y habiéndome tomado la medicación adecuada, mejoro al cabo de varias horas y decidimos irnos a Almería con mi familia, como suelo hacer casi todos los «findes«.

A mitad de camino, con el despiste, vemos que se enciende la luz del depósito de gasolina indicándonos que el coche está en reserva. Suerte que pocos kilómetros después había una gasolinera. Pero iba a se mucha suerte para el día que era. No sé cuantos astros se pusieron en conjunción para que se equivocaran y me echaran gasolina sin plomo en vez de diesel, mientras estaba despistado explicándole a una mujer cómo llegar a Sevilla. Con la mitad del depósito lleno me doy cuenta y se lo digo a la muchacha que atendía. Si hubiera sido un poco de gasolina no hubiera pasado nada, según consejos de los camioneros que estaban por allí, es bueno para el motor mezclar un poco de gasolina con diesel, decían. Pero no era un poco, era medio depósito, y con eso el encargado de la gasolinera recomendó no partir. Parecía que se iba a arreglar cuando sacaron la máquina extractora para sacar la gasolina, pero, como no podía ser de otra forma, la máquina no funcionaba. Además, con el sistema antirrobo de los coches nuevos hubiera sido imposible. El trato del encargado fue muy correcto y nos dijo que llamáramos a la grúa del seguro y que le digamos que llame a un taller que él conoce, y que todo corre a cargo de la gasolinera. Llamo a mi seguro y, como seguía siendo viernes 13, habían cambiado de teléfono. Es algo que no tiene importancia ¡pero podían no haber cambiado! Fuimos al taller y nos sacaron la gasolina, llenamos el depósito y continuamos.

La cosa no termina aquí. A mitad de camino, me doy cuenta de que he perdido la tarjeta de crédito. Ya sé que es algo sin importancia ¡pero podía no haberla perdido! Llamé y anulé la tarjeta. Al día siguiente llamé a la farmacia, el único sitio en que la podía haber dejado, y efectivamente estaba allí. Todo esto convaleciente y después de una noche de continuos dolores y sin dormir.

Tardamos unas cinco horas desde Murcia hasta Almería.

En fin, cosas que pasan. Nunca olvidaré este viernes 13.

Ya todo va con normalidad, recuperándome del Herpes. Y es que no hay guerra que cien años dure…ni cuerpo que lo soporte.

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4 comentarios »

  1. Vaya… ánimo y que te mejores…

  2. Ya ha pasado una semana y estoy mucho mejor aunque aún no al 100%. Esto suele durar unas dos semanas.

    Gracias.

  3. Ohh visto así vamos a empezar a creer que existe la mala suerte, jejejeje. Menos mal que se va arreglando. Que se termine de mejorar ese ojo, un saludo!

  4. Gracias.

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