Si dejamos de aprender, dejamos de enseñar.

Por Lorenzo Hernández • 1 oct, 2010 • Sección: Enseñanza

Me gusta enseñar…y aprender.

El profesorado solemos decir, nos pregunten o no, que nos encanta enseñar. Pero creo que a continuación deberíamos decir que también nos encanta aprender. Desde mi punto de vista, estas dos acciones son inseparables y están íntimamente ligadas.

Para enseñar con pasión hay que aprender con pasión y de forma continua.

Si dejamos de aprender, dejamos de enseñar.

Creo que me dejará de gustar la enseñanza cuando no comparta esto último. Me empezaré a preocupar cuando diga frases como: “Yo ya estoy muy mayor para seguir aprendiendo” o “Yo ya aprendí todo lo que tenían que aprender”.

Siempre que aprendemos algo nuevo, no tiene que ser algo académico (un chiste, por ejemplo), vamos corriendo a contarlo a nuestra familia o amigos, y lo hacemos con alegría y entusiasmo. Pero en cuanto contamos el chiste muchas veces va perdiendo gracia, incluso para nosotros mismos.

Si repetimos las mismas experiencias, explicamos del mismo modo, no renovamos nuestros ejemplos (porque no aprendemos nuevos)…repetiremos año tras año cosas que ya “sabemos” y comunicaremos sin ímpetu, no transmitiremos entusiasmo y pareceremos loros.

De ahí la importancia de la formación continua del profesorado, ¡hasta la jubilación y más allá!

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