Hay que mandar tarea, pero de otro tipo.

Por Lorenzo Hernández • 19 nov, 2014 • Sección: Enseñanza

En muchas ocasiones el alumnado es más conservador que el profesorado en lo que se refiere al método de enseñanza. Es habitual que en mis clases el alumnado repita multitud de veces “¿Cuándo empezamos el libro? ¿Es que no mandas tarea del libro?” Mi algo más de un sexenio de experiencia me ha hecho que remarque los primeros días de clase que suelo mandar tarea que no es del libro (ejercicio tal de la página cual) que, aunque a veces no parezca tarea, el no hacerla se evalúa igual negativamente. Esto lo hago porque observaba que lo que no era del libro no solían hacerlo.

Los ejercicios del libro normalmente están enfocados a reproducir un contenido “aprendido”, mejor dicho explicado, y fomentan normalmente un tipo de habilidad: el cálculo numérico. Esto puede ser importante pero es muy pobre y bastante insuficiente, aparte de ser aburrido, para enseñar y aprender ciencia.

No soy un profesor que suele mandar muchos deberes pero esta semana me he despachado a gusto. A los de 3º de la ESO les he mandado cuatro ejercicios, y a los de 1º de Bachillerato uno.

Son los siguientes:

3º ESO.

  • Ejercicio 1: meter un cubito de agua en un vaso con agua. Hacer una marca a la altura del agua. Hacer una foto. Dejar que se derrita el hielo y hacer otra foto.
  • Ejercicio 2: Hacer un cubito de aceite e introducirlo en un vaso con aceite. Hacer foto.
  • Ejercicio 3: Hinchar un globo y meterlo en el congelador. Sacarlo y dejarlo un rato a temperatura ambiente. Hacer fotos de las tres situaciones.
  • Ejercicio 4: Meter un huevo en agua. Hacer foto. Añadir sal poco a poco y hacer otra foto cuando el huevo esté en el centro del vaso. Seguir añadiendo sal hasta que el huevo flote.

1º de Bachillerato.

  • Elegir una secuencia de una película donde se cometa algún error relacionado con la cinemática.

Enseñar de manera diferente no implica que sea una enseñanza light o que se exija menos al alumnado. Estoy convencido que les costará más trabajo hacer lo que les he pedido que los ejercicios del libro. Además, levantan el culo de la silla, usan objetos cotidianos, y hacen observaciones directas de fenómenos que vamos a estudiar en clase, algunos con resultado distinto al esperado (nada más indicar lo que debían hacer una alumna ha dicho, en relación al cubito de hielo, “Pues el agua subirá porque el hielo se derrite y…”). Y, quizá, lo más importante, seguro que surge, porque los alumnos lo comentan, conversaciones de lo que están haciendo con su familia ya que están haciendo los deberes en la cocina o en el cuarto de baño y no en su escritorio.

Con esto también se consigue hacerles partícipes del material que se va a usar en clase para explicar un determinado contenido.

Un primer paso para cambiar la manera de enseñar puede ser cambiar el tipo de tarea que se manda, que puede ser muy variada debido a la cantidad de recursos distintos que se dispone hoy día.

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