Cosas que habría que saber antes de estudiar ciencia (II): los hechos científicos.

Por Lorenzo Hernández • 16 abr, 2013 • Sección: Hablar de Ciencia

Después de tratar el tema de la “verdad científica” vamos a ver un tema muy relacionado con la ciencia: “Los hechos”.

“Esto es así, es un hecho”. Esta frase es muy escuchada a nivel cotidiano para afirmar que algo es cierto debido a que hay un hecho o hechos que verifican un fenómeno. No cabe duda de que los hechos y la ciencia están estrechamente relacionados. Sea lo que sea lo que uno desee obtener de las teorías científicas, el consenso general es que dichas teorías tienen que dar cuenta de los hechos relevantes. Pero esto de los hechos es más complejo de lo que en principio parece.

Existen dos tipos de hechos:

  • Los hechos empíricos;
  • y los hechos filosóficos/conceptuales.

Los hechos empíricos son aquellos que están basados en la observación. Richard DeWitt lo ejemplifica así:

Imagina que tenemos un lápiz encima del escritorio, el cual podemos tocarlo, golpearlo contra la mesa y escuchar el ruido, e incluso olerlo. Tendríamos la evidencia observacional directa y clara de que hay un lápiz en el escritorio, con el matiz de que, como vimos en el post anterior sobre la verdad científica, no podemos estar totalmente seguros de que el lápiz está encima del escritorio porque la realidad no es como la percibimos.  En todo caso, esta situación sería una evidencia observacional directa, por lo que constituye un ejemplo claro de hecho empírico.

Imagina ahora que coges el lápiz y lo metes en un cajón. La pregunta ahora es: ¿está el lápiz dentro del cajón? ¿Podemos considerar un hecho empírico que el lápiz está dentro del cajón? Todo el mundo contestaría que sí, porque lo consideramos obvio, pero hay una diferencia entre el primer caso y este. Que el lápiz siga dentro del cajón cuando no lo observamos se basa en la creencia de que el mundo consiste en objetos estables que siguen existiendo independientemente de que los podamos ver, tocar u oler. A esto es lo que se le denomina un hecho filosófico/conceptual.

Hechos empíricos y filosóficos/conceptuales en la ciencia.

La ciencia no solo se basa en hechos empíricos (observables) sino que también existen hechos filosóficos/conceptuales.

Si nos fijamos bien, la ciencia no solo se basa en hechos empíricos (observables) sino que también existen hechos filosóficos/conceptuales e incluso es fácil de confundir unos con otros.

Un ejemplo es que los antiguos griegos y hasta comienzos del siglo XVII, se creía comúnmente que los planetas (y otros objetos celestes) se movían con un movimiento perfectamente circular y uniforme. Por ejemplo, se creía que todos los movimientos asociados con un planeta como Marte eran perfectamente circulares y uniformes, es decir, que siempre iban a la misma velocidad. Así, la creencia del círculo perfecto y del movimiento uniforme eran hechos filosóficos/conceptuales, creencias necesarias para entender el movimiento de los astros en esas épocas. Estos hechos, que han durado mucho tiempo, parecieron ser hechos obvios sobre el mundo. Es decir, los hechos filosóficos/conceptuales no son una mera suposición sino que hay buenas razones para creer en ellos.

Un ejemplo más cercano es el de considerar como un hecho empírico que el tiempo es absoluto. Hasta principios del siglo XX no se llegó a la conclusión de que el tiempo no es una variable absoluta sino relativa. Por tanto, un hecho considerado empírico hasta principios del siglo XX, lo consideramos ahora como una creencia, un hecho filosófico/conceptual,  de cómo funcionaba el universo. Pero Newton, Galileo, Copérnico, Kepler, Ponincaré y tantos otros genios, tenían serias evidencias para pensar que el tiempo era absoluto, era el mismo para cualquier sistema de referencia.

Por tanto, la distinción entre hecho empírico y hecho filosófico/conceptual no está en si uno es erróneo  y el otro verdadero, sino en las razones que nos llevan a creer en ellos.

Pero esta distinción entre hecho empírico y hecho filosófico/conceptual no está tan clara. De hecho (nunca mejor dicho), si vemos las estrellas, desde nuestra perspectiva, se mueven a velocidad constante y en forma de círculos, por lo que si no supiéramos nada más de ellas para nosotros sería un hecho empírico, de observación directa, la igual que el hecho de que la Tierra está estática. Ni siquiera Copérnico, como se suele decir, aportó nuevas pruebas sobre el movimiento de la Tierra. Con su modelo heliocéntrico propuso un nuevo modelos astronómico (realmente no era nuevo, ya lo propuso Aristarco de Samos, 310 aC – 230 aC) con el que hacía predicciones igual de precisas que el modelo de Ptolomeo y que explicaba el movimiento retrógrado de los planetas de manera distinta. Fue Galileo el que, gracias al uso del telescopio (sin esta tecnología no podría haber hecho sus descubrimientos astronómicos), aportó datos empíricos nuevos que demostraban que la Tierra se movía. Pero, ¿son realmente hechos empíricos las observaciones de Galileo?

Galileo, tras observar las montañas de la Luna, las manchas solares, las “orejas” de saturno (los anillos de saturno), empezó a desmontar la creencia aristotélica de que los cuerpos celestes estaban hechos de éter y que tenían una forma perfectamente esférica. Además, si según la creencia aristotélica, la naturaleza del elemento “Tierra” era estar en reposo, si la Luna era un cuerpo rocoso como la Tierra, ¿cómo se podía mover? La observación de las lunas de Júpiter, proporcionó la primera observación de unos cuerpos que no giraban sobre el único centro que se consideraba hasta el momento (la Tierra) sino que giraban, como hoy nos parece lógico, alrededor de Júpiter. Pero fue la observación de las fases de Venus la prueba más relevante para demostrar que que el modelos geocéntrico estaba equivocado. Con la Tierra en el centro del universo y el Sol y Venus dando vueltas alrededor de ella no sería posible observar las fases de Venus. En cambio, en un sistema heliocéntrico esto sí es posible. Hay que destacar que también se observaría en el modelo propuesto por Thyco Brahe, donde todos los astros menos la Luna giran alrededor del Sol pero a la vez giran alrededor de la Tierra, por lo que no era una prueba totalmente definitiva (visita este simulador para ver ambos modelos). Galileo también observó que había muchas más estrellas de las que se veían a simple vista.

La evidencia más directa que tenemos de que la Tierra se mueve en torno al Sol es la paralaje estelar, que fue finalmente documentada por primera vez en la década de 1880. Pero la evidencia de la paralaje estelar no es una evidencia observacional directa. Ni siquiera la fotografía tomadas desde el espacio son concluyentes de que la Tierra gira alrededor del Sol. Si mirásemos el Sistema Solar desde “arriba” y tomásemos unas fotografías o grabásemos en vídeo, solamente observaríamos el movimiento relativo del Sol y los planetas, cómo el Sol y los planetas se mueven unos respecto a los otros.

Ni las fases de Venus ni la paralaje estelar son hechos empíricos que demuestren que la Tierra gire alrededor del Sol.

Así pues, ni las fases de Venus ni la paralaje estelar son hechos empíricos que demuestren que la Tierra gire alrededor del Sol. Entonces, ¿por qué consideramos este modelo como una verdad científica? Porque es el modelo que mejor explica y predice los fenómenos que observamos. Pero que la Tierra gire alrededor del Sol quizá no sea un hecho que se pueda observar de manera empírica sino que sea una hecho filosófico/conceptual necesario para comprender los fenómenos que observamos y que encaja con el modelo actual que tenemos del universo.

A modo de esquema:

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  3. Hola, Lorenzo.

    La verdad es que toda esta explicación me resulta un tanto confusa. Voy a explicar por qué.

    Para empezar, me parece problemática esa distinción que estableces. Porque la diferencia entre lo empírico y lo conceptual es una diferenciación filosófica. Y, además, la noción de empírico también es filosófica. Es decir, lo filosófico no va aparte del concepto de empírico. Puedo entender la diferencia entre empírico y conceptual, pero asociar el término filosófico sólo al segundo me parece que o es redundante, o sino es incorrecto, en el caso de que estés dando a entender que el concepto de empírico no es propiamente filosófico.

    Además, un hecho conceptual no se basa en “creencias” sino en categorías lógicas. Por ejemplo, el principio de continuidad de la naturaleza se basa en una deducción lógica, no se trata meramente de una creencia. A lo mejor se les puede llamar “creencias” pero no se trata de ideas arbitrarias o que aparecen de la nada, sino que tienen un respaldo en la lógica.

    A mi modo de ver, la confusión entre lo empírico y lo conceptual proviene de que no son elementos disociados. Llamamos empírico a aquellos hechos que están basados en observaciones, pero esas observaciones están condicionadas por las categorías lógicas mediante las cuales podemos razonar dichas observaciones. En cambio, los hechos conceptuales están directamente basados en categorías lógicas, pero aplicadas a la realidad empírica de las sensaciones que recibimos a través de los sentidos. Es un mismo camino en ambas direcciones.

    Precisamente, el error habitual de quienes hacen ciencia es pensar que hay algún ámbito de conocimiento que no es filosófico en su origen. Cuando lo cierto es que absolutamente toda la ciencia está basada en presupuestos filosóficos. Claro que podemos decir que las sensaciones son experiencias directas que no necesitan ser conceptualizadas, por supuesto, pero experimentar sensaciones es percibir, no es conocer. Tener un conocimiento implica tener una idea acerca de lo que percibimos y eso ya forma parte del conceptualizar (en sentido amplio). Yo pensaba que esta serie de artículos vendrían a enmendar ese error pero tengo la impresión de que están repitiendo la misma falta tan habitual.

    Hay un punto que me sorprende especialmente y es la afirmación de que el tiempo es un “hecho”. Pero el tiempo no es un hecho. En ningún sentido de la palabra. El tiempo es un concepto puro. Si un hecho (ya sea empírico o conceptual) tiene que tener como referencia un elemento empíricamente comprobable, entonces resulta obvio que el tiempo no es un hecho. ¿Cuál sensación, cuál elemento, se refiere al tiempo en sí? ¿A qué objeto o material hace referencia el tiempo como tal? El tiempo no es ningún hecho. Es un puro concepto, una categoría del pensamiento.

    Concluyo que o yo no he entendido nada o que esa explicación conlleva errores manifiestos.

    Un saludo.

  4. Hola Luis.

    Respecto a lo de las creencias matizo en el post que “los hechos filosóficos/conceptuales no son una mera suposición sino que hay buenas razones para creer en ellos”. Es decir, como bien dices, “no se trata de ideas arbitrarias o que aparecen de la nada, sino que tienen un respaldo en la lógica”.

    Respecto al tiempo, no he querido decir que el tiempo sea un hecho en sí, sino que la noción de un tiempo absoluto era un hecho. Es decir, que el tiempo (un segundo) era el mismo para cualquier sistema de referencia. Se puede medir el tiempo en miles de lugares diferentes y moviéndonos a velocidades diferentes (velocidades cotidianas) y, si no tenemos la tecnología adecuada, todos mediríamos 1 hora a la vez. No quería decir que el tiempo es un hecho, sino que el tiempo fuera absoluto, medible, era un hecho. Quizá en el esquema no queda tan claro.

    Tienes razón cuando dices que los hechos empíricos también son filosóficos. Supongo que te refieres a que cuando observamos algo estamos influenciados sobre lo que conocemos de ese algo y, por tanto, las conclusiones que podamos extraer de la observación o experimento están influenciadas por las teorías que conocemos en un contexto determinado. Es así, pero ese punto lo iba a tratar en otro post, donde abordaré la experimentación y las teorías.

    Me parece interesante hacer esta distinción, entre hechos empíricos y filosóficos/conceptuales, para cuestionar si muchos de los hechos que creemos que son o que fueron empíricos lo eran realmente y que, aunque una observación pueda ser obvia y empírica, no tiene que coincidir con lo que ocurre realmente, y puede pasar de ser empírica a ser un hecho conceptual.

    Espero haber aclarado algunos puntos del post.

    Muchas gracias por elaborar un comentario tan elaborado, por aportar tu punto de vista y por visitar el blog.

    Un saludo y espero seguir hablando de este tema contigo.

  5. [...] tratar “la verdad científica” y los “hechos científicos” toca abordar un tema muy importante que impregna todas las ramas de la ciencia: las teorías [...]

  6. [...] que habría que saber antes de estudiar ciencia) he hablado de la verdad científica (I y II), los hechos científicos, las teorías científicas y las leyes científicas. Todos esto es muy importante y se estudia, [...]

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