Reflexiones físicas con guitarra en mano

Por Lorenzo Hernández • 12 feb, 2007 • Sección: Ciencia cotidiana, Hablar de Ciencia, Música

guitarra.miniatura Reflexiones físicas con guitarra en mano

En una de las clases que impartí, me llevé la guitarra con el objetivo de hacer ciertas reflexiones físicas con los alumnos.

Os resumo los temas que tocamos, nunca mejor dicho.

Para que Nothing Else Matters, de Metállica, suene correctamente, nos tendremos que asegurar de que la guitarra esté afinada. Para ello, afinamos la primera cuerda (la de arriba). La nota de esa cuerda es Mi. Una vez afinada, las demás las podemos afinar sin utilizar el oído. Para afinar la siguiente cuerda, tendremos que pulsar el quinto traste de la primera cuerda. Entonces pulsamos la primera cuerda (Mi). Vamos regulando la segunda hasta que llegue el momento de que vibre la segunda cuerda al hacer vibrar la primera. Y seguimos con la siguiente del mismo modo. Sólo hay que tener en cuenta que en al afinar la quinta cuerda hay que pulsar el traste cuarto, en vez del quinto, en la cuerda cuarta. Físicamente, esto tiene una explicación sencilla. Al pulsar el quinto traste de la primera cuerda estamos haciendo que suene igual que la segunda. El que suenen iguales quiere decir que la frecuencia de ambas cuerdas es la misma. Por lo tanto, la primera cuerda entra en resonancia con la segunda y la hace vibrar.

Otra conclusión que podemos extraer de este momento musical es que podemos mover algo si tocarlo (sin necesidad de superpoderes). Al hacer vibrar una cuerda, la otra se mueve sin tener que tocarla con nuestras manos. Directamente llegamos a una reflexión. Una perturbación en un lugar siempre produce otra en otro lugar. El ejemplo que les ponía era que si tuviéramos una mano tan grande como para hacer vibrar la Luna bruscamente se produciría un efecto directo en al Tierra. Ya que ambos sistemas están unidos a través de la gravedad. Además, la respuesta de la naturaleza a una perturbación en un lugar es un movimiento oscilatorio.

Sigamos. El hecho de que podamos escuchar música es porque la velocidad de propagación las ondas sonoras es independiente de la frecuencia. Si tocamos en la guitarra dos cuerdas al mismo tiempo, el sonido nos llega a la vez. Las dos cuerdas tienen distinta frecuencia, es decir, una vibrará más rápido que otra pero llegan al mismo tiempo a nuestro oído. ¿Se imaginan que los sonidos agudos viajaran más rápido que los graves? La vida sería muy triste ¿no?

También estuve comentando la entrevista a Diana Deutscher, que leí en el libro Cara a cara con la vida, la mente y el Universo de Eduardo Punset, donde explicaba que, según unas investigaciones, el oído derecho, de la personas diestras detecta mejor los sonidos agudos mientras que el izquierdo los graves. Si se han fijado en la sección de violines: los primeros violines están a la derecha de los segundos que están a la derecha de los terceros, que están a la derecha; y los violoncelos a la derecha de los contrabajos. En los instrumentos de viento la trompeta está a la derecha del trombón que está a la derecha de la tuba, etc. De este modo, al espectador, los agudos le llegan más directamente al oído izquierdo que al derecho y los graves más al oído derecho que al izquierdo. Esta colocación es correcta para los músicos pero no para los espectadores. En tono de humor, comentaban que para una disposición adecuada la orquesta debería de estar colgada del techo (o los espectadores). Otra solución es tener un público de personas zurdas.

Podemos comparar las notas de la música occidental con la física cuántica. Al igual que entre el Do y el Do sostenido no podemos tocar ninguna nota intermedia, entre un orbital atómico y el siguiente no podremos encontrar ningún electrón. Podríamos decir que en la música hay “saltos cuánticos” al igual que cuando hablamos de átomos.

La clase no dio para más. Os animo a seguir reflexionando con una guitarra en la mano.

pixel Reflexiones físicas con guitarra en mano

2 comentarios »

  1. Me parecio muy interesante como se considero a algo tan bonito como la música para impartir una clase de física, es una de als mejores maneras de llamar la atención de los alumnados y sobre todo de inculcarles interes por la materia, ojala que todos los maestros tubieran ese tiop de iniciativas tan inovadoras; exelente trabajo

  2. Si así fueran mis maestros… ya seriamos los nuevos Einstein’s.

Escribe un comentario